CTA: trotskistas ahora contra D'Elía
El anunciado proyecto oficial de anegar a la Confederación de Trabajadores de la Argentina-CTA de Víctor De Gennaro, despertó a los trotskistas del Partido Obrero. La CTA es una central sindical apartada de la CGT moyanista y, por supuesto, del sector del gremialismo ortodoxo de «los gordos», hoy todos apéndices del peronista gobernante. Aunque fue el primer sector gremial que apoyó la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2003, éste nunca cumplió con la promesa de concederle personería sindical, una condición impuesta al Presidente por la CGT para sus apoyos. El desplazamiento de De Gennaro sería el último paso de ese desaire kirchnerista a sus ex amigos, algo que enoja a los trotskistas, tal como lo refleja esta nota de su periódico partidario «Prensa Obrera».
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Luis D´Elía
El copamiento de su dirección por los D'Elía, los Depetris, los Milagro Salas y los Yasky termina de atar a la CTA al Estado capitalista.
Hay que hacer un balance del proyecto «pluriclasista» (multisectoriales, afiliación individual) en una CTA que dio la espalda a las grandes huelgas del período, no sólo del Garrahan y los hospitales, que pusieron la canasta familiar en la agenda nacional; de espaldas también a las grandes huelgas convocadas y autoconvocadas en provincias enteras por los maestros, por todas las universidades del país, por los aeronáuticos, por los trabajadores de «Télam», por los del Astillero Río Santiago, todos afiliados obreros de la central. Su « pluriclasismo» no sirvió a una sola de estas batallas estratégicas.
Justo es decirlo, es la borrada de una conducción que llamó su último paro poco antes del Argentinazo. Desde esta posición nuestra, validada por la experiencia histórica, llamamos a defender a la CTA contra los punteros de Kirchner, por medio del llamado a un nuevo congreso de la CTA, pero con delegados de base, electos en asamblea, para erigir una organización sindical clasista, independiente. Desde los mineros del carbón en el Turbio y docentes de Santa Cruz, desde los metalúrgicos de Villa Constitución, desde los obreros del neumático, los trabajadores aeronáuticos, los docentes y estatales de todas las provincias, salgamos en defensa de la central y con un plan de lucha por nuestras reivindicaciones y la de los jubilados.
El copamiento de la CTA es una lección para todas aquellas tendencias sindicales que han pretendido crear una alternativa a la burocracia de la CGT con maniobras que tenían por eje a la dirección derrotista y capituladora de De Gennaro y compañía o de la cría que ha medrado bajo su ala, sin confrontar con un planteo de independencia de clase contra el capital y contra el Estado. No dicen, sin embargo, nada ahora, frente al copamiento kirchnerista; se limitan a protagonizar la escaramuza electoral que consagrará al aparato de los copadores.



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