La Yihad, que los talibanes afganos amenazaron lanzar contra los Estados Unidos en el caso de que se efectivicen las anunciadas represalias por los ataques terroristas a Washington y Nueva York, se asocia comúnmente con la guerra santa del Islam contra Occidente, pero su significado es más amplio.
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La palabra árabe yihad no equivale exclusivamente a una declaración de guerra contra otras religiones. La traducción más precisa es lucha santa o batalla santa.
Yihad deriva de la raíz «jahada», que significa «esforzarse». Algunos estudiosos musulmanes afirman que la expresión guerra santa fue acuñada en Europa en tiempos de las Cruzadas para designar la guerra contra el Islam.
La Yihad es, en rigor, un deber religioso y su objetivo defender el credo islámico con todos los medios a su alcance, comenzando por los legales, diplomáticos, económicos y políticos. En ausencia de soluciones pacíficas, el Islam autoriza al uso de la fuerza, pero con reglas precisas. Las mujeres, los niños y los inválidos, por ejemplo, no deben armarse y cualquier intento de apertura de parte del enemigo debe ser bien recibido.
Acuerdo religioso
La acción militar es sólo uno de los instrumentos de la «lucha santa» y es excepcional. Si se la considera necesaria, las autoridades pueden decidir una campaña militar pero siempre con el acuerdo de religiosos y especialistas en la doctrina islámica.
La asociación del término yihad con ataques terroristas o militares también se debe a que el concepto fue utilizado históricamente por grupos políticos y religiosos islámicos para justificar actos de violencia, incluso contra gobiernos árabes.
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