"Cuando me enteré que nos espiaban me corrió un frío por la espalda"
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Cristina de Kirchner.
La mandataria se pronunció de esta forma luego de que O Globo informara que sobre la Argentina se realizó un espionaje "de manera constante", pero "de menor intensidad" y que estos mismos trabajos de inteligencia se aplicaron sobre Venezuela, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Paraguay, Chile, Perú y El Salvador.
Así lo reveló este martes el diario brasileño O Globo, de acuerdo con un trabajo periodístico realizado en conjunto con el periódico británico The Guardian, basado en documentos de la NSA filtrados por el exinformante Edward Snowden, conocido como El Topo.
A diferencia de la Argentina, México, Colombia y Brasil fueron los tres países latinoamericanos en los que se registró una actividad más intensa de las prácticas de espionaje vía satélite de llamadas telefónicas y correos electrónicos realizada por la NSA en colaboración con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
La NSA obtuvo datos sobre petróleo y compras militares de Venezuela, así como sobre energía y narcóticos en México y estuvo al tanto de los movimientos de los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según O Globo, que en su edición de este lunes había informado que la CIA tiene instalada una base en Brasil, a través del programa bautizado "Prism".
En su mensaje, la Presidente realizó un extenso repaso de parte de la historia argentina durante el cual aludió a la dominación de las grandes potencias sobre los países latinoamericanos y sostuvo que en la actualidad se genera "una nueva configuración mundial".
"No tengan dudas, ese el mundo que nos quieren imponer: volver a ser productores de materias primas con poco valor agregado. Y vamos a dar batalla porque vamos a profundizar este modelo de Estado de inclusión de valor agregado y mayor competitividad y peleando por la unidad regional", aseveró.
Remarcó, en este camino, el "deber" de los líderes regionales de "mirar lo que está pasando en el mundo y unir fuerzas" para impedir que América del Sur "vuelva a ser esa proveedora de comodities y se trasladen las grandes fabricas allí donde hay miles de millones de personas dispuestas a trabajar por muchos menor salario".
"Ya las grandes potencias no necesitan ver que sus fabricas estén donde ellos están. Les basta con dominar la ciencia y la tecnología, que es lo que va a determinar el valor agregado... No la mano de obra, a la que antes explotaban y hoy excluyen", concluyó.




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