16 de abril 2001 - 00:00

Cuba, dólar y gabinete en la agenda pre-Bush de De la Rúa

Fernando de la Rúa apuró en largas tenidas de Pascua en la quinta La Esperanza de Pilar (provincia de Buenos Aires) a sus funcionarios para que le cierren antes del miércoles, cuando tiene previsto viajar a los Estados Unidos para la reunión del jueves 19 de abril con George Bush, los temas más urgentes de su agenda. Primero quiere llevar con el moño puesto el trajinado voto sobre los derechos humanos en Cuba, que ocurrirá, si ocurre, simultáneamente con el encuentro en la Casa Blanca.

También quiere terminar una de las peleas más viejas por puestos de su gabinete para lo cual le confiará el dominio de la difusión de los actos de gobierno a Nicolás Gal lo. Se lo saca a Darío Lopérfido, que se dedicará a la promoción de las artes desde la Secretaría de Cultura. Con este anuncio dirá también que se archiva la creación de nuevas carteras y la oferta de puestos a los socios del Frepaso. El Presidente, a este respecto, espera una prueba de cariño de Carlos Chacho Alvarez, quien sabe que se entregó a un cruce de críticas sobre su persona nada menos que con Eduardo Duhalde.

En el almuerzo que ex vicepresidente y ex gobernador tuvieron hace dos lunes, en las oficinas que Duhalde comparte con Rubén Citara en la calle Lima de la Capital Federal, es cierto que Alvarez rechazó una oferta de imaginar juntos una alianza en el futuro. Pero admitió críticas crueles sobre su persona por parte del gobernador, a quien le alimentó el anecdotario.

Por último, De la Rúa espera llegar al Salón Oval con una fecha cierta de aprobación en el Congreso del proyecto de nueva convertibilidad que hoy comenzará andadura legislativa. Veamos en detalle esa agenda:

Cuba.
El gobierno adelantó por todas las vocerías que maneja que en cuanto se le dé oportunidad apoyará la condena de la violación de los derechos humanos. Embalado por ese argumento, ahora la Cancillería le recomienza a De la Rúa que no abra la boca hasta que no se haya decidido si la comisión respectiva de la ONU en Ginebra votará o no una resolución sobre la situación de la isla. Eso depende de la fuerza que EE.UU. le dé a una iniciativa que quiere, como años anteriores, la presente un tercer país. En el 2000 fue, por ejemplo, la República Checa y la Argentina votó a favor. Este año ese país no quiere mover en el tema y los informes que este fin de semana habían llegado a Buenos Aires hablaban de cierta dificultad de Washington en conseguir los votos necesarios para la aprobación.

De la Rúa
quiere evitar que el país se adelante en la condena en la eventualidad de que EE.UU. resuelva al final retirar el tema de la comisión. Hasta anoche no se sabía qué pasará. Durante la administración Clinton, la diplomacia de Washington retiró proyectos similares para huir de una derrota en la comisión -en el año 2000 lo presentó a través de Praga porque sabía que tendría aprobación-. En lo que va de la gestión Bush, su diplomacia parece haber cambiado el estilo y, más cerca de la testimonial, parece preferir ir a esas elecciones aunque pierda como una forma de saber quiénes son amigos y quienes no. La semana anterior, por caso, perdió 49 a 2 (junto a Guatemala) una elección en Ginebra sobre los derechos palestinos.

El caso Cuba parece seguir ese camino pero el gobierno quiere llegar a Washington con una sintonía fina que le impida pagar más costos. Hasta ahora debe tolerar que buena parte de la UCR y del Frepaso insista en la abstención en el tema Cuba, a menos que se condene a otros países donde se producen violaciones similares. En el viaje estará el senador Eduardo Menem, testigo hace un unos días de un desaire público que hizo en La Habana Fidel Castro. Cuando recibió a una delegación de legisladores criollos en el Palacio de la Revolución durante dos horas no mencionó en momento alguno ni a Carlos Menem ni a Fernando de la Rúa. Más aún, se preguntó riendo, ante un lote donde estaban además Jorge Agúndez (San Luis), Jorge Mikkelsen-Löth (Santiago del Estero), Ramón Puerta (Misiones): «¿Quién preside ahora la Argentina? ¿Cavallo? ¿De la Rúa?...». Nadie festejó y menos cuando redobló el agravio. Pidió un papel y redactó de puño y letra ante todos una carta de saludo a Raúl Alfonsín que le solicitó a Agúndez le hiciera llegar en mano. El veterano Luis León (Chaco) pareció adivinar por adelantado la broma y por eso no quiso estar presente en la reunión.

También le molesta al gobierno que un lote de legisladores oficialistas y de la oposición se entregue a conversaciones en Buenos Aires y en La Habana con funcionarios cubanos que buscan aislar el Ejecutivo en la condena a Castro frente a los partidos políticos y del Congreso. Para eso están en la isla estas Pascuas, entre otros, las autoridades de los bloques del Congreso Horacio Pernasetti (UCR), Humberto Roggero (PJ) y José Vitar (Frepaso). Su presencia allí a una semana de la votación permitirá que Cuba diga después que no es la opinión de la Argentina sino de un sector del gobierno.

Gabinete:
Esta cuestión hiere el corazón de la intimidad delarruista, y es la decisión que se conocerá en horas más de que la secretaría de Lopérfido quede finalmente dividida en dos. El actual funcionario conservará la que se refiere a Cultura con la injerencia tradicional en las artes, las bellas letras y algunos géneros del espectáculo que tanto atraen al funcionario. El área más peleada, que es la de Comunicaciones, quedará bajo la secretaría general de Gallo quien hasta anoche, cuando confirmó la noticia a este diario, insistía en que no producirá cambios de nombres. Seguirá el ex periodista Ricardo Rivas como subsecretario de Comunicaciones y de Gallo dependerá la difusión de los actos de gobierno y el COMFER, ente de control de las radios y las televisoras públicas y privadas.

En teoría
Gallo pasará a dominar también en la administración de la ex «ATC» y radio «Nacional» -eje de la atención de Lopérfido y sus funcionarios-aunque debe crearse el multimedios estatal cuya conducción irá a remate de postulantes políticos. Baja el martillo, obviamente, De la Rúa, aunque Cavallo ha dicho que quiere opinar sobre el tema. Algunos creen que es en realidad el deseo de alguno de los muchos grupos de vocería y prensa que están vinculados al ministro que, curiosamente y pese a eso, no tiene vocero.

Para el resto del gabinete el Presidente no tiene más novedades, salvo cubrir a su medida y armoniosamente -es decir en cámara lenta-el nuevo Ministerio de Desarrollo Social, que será de Seguridad Social, y tampoco asegura que vaya para el radical Ricardo Campero. Se llevará oficinas de jubilados y riesgos de trabajo que están en la cartera de Patricia Bullrich y el resto irá a la agencia de reparto a los pobres donde insiste que quiere a un frepasista amigo que todavía no aparece.

Nueva convertibilidad: De la Rúa espera que hoy, en la reunión que mantendrá Cavallo con los jefes de bloque de los Diputados, le traigan una fecha cierta de aprobación del proyecto de nueva convertibilidad peso-dólar-euro. Confiado en que el ministro sabrá domar los corcoveos del mercado se hará acompañar en la reunión con Bush por Daniel Marx (viceministro del área), a quien le corresponderá explicar al presidente de los EE.UU. qué pretende esta movida monetaria de Buenos Aires. La idea del presidente es que cuando se produzca el encuentro no haya dudas de que el Congreso en comisión haya dado una luz verde a la iniciativa para mostrarla como más allá del punto de no retorno.

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