Dos ex legisladores porteños desembarcarán como representantes en el exterior de la mano de Alberto Fernández, quien les había prometido «un lugar» indefinido tras el cierre de listas electorales que, el año pasado, no los incluyeron.
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Uno es Miguel «Pancho» Talento, ex diputado de la Ciudad de Buenos Aires que irá de cónsul a Miami. La otra, Juliana Marino, reemplazará a Darío Alessandro en la embajada cubana. Los dos completaron sus mandatos el 10 de diciembre pasado y además los une ser pioneros en el kirchnerismo, como un mérito tenido en cuenta a la hora de las designaciones.
Talento integró el grupo Calafate, mientras que Marino se arrimó a la troupe kirchnerista porteña en tiempos en que el jefe de Gabinete, casi en soledad, propalaba la candidatura, más que del patagónico, de su esposa Cristina de Kirchner, a quien hasta insinuó que se presentara como candidata por la Capital Federal. Toda una historia que, para el jefe de los ministros, tuvo su peso en el momento de la definición. El último cónsul en Miami fue el profesional Gregorio Dupont. La designación del político Talento recuerda el regalo de Carlos Menem a uno de sus fieles, el ex diputado Rubén «Buscapié» Cardozo, cuya carrera política estalló cuando era cónsul en Miami.
También, Talento y Marino comparten algunas desobediencias para con Fernández. La ex diputada nacional llegó a armar una lista paralela acompañando la candidatura de Rafael Bielsa, pero no prosperó. Además tuvo su bloque aparte hasta que se integró al del Frente para la Victoria. Como Talento, la militancia en el peronismo le reporta décadas, pero se alejó de PJ Capital en medio de una interna histórica que llevó al partido a la desintegración, cuando en 2000 no llegó a 3% de los sufragios.
Todo parece superado para el kirchnerismo de la Capital Federal, incluso los planteos de Talento en tiempos del juicio político contra Aníbal Ibarra, a quien sostenía Alberto F. Sin embargo, el ex legislador porteño -fue vicepresidente segundo de la Legislatura- tenía prometido el cargo de auditor general de la Ciudad de Buenos Aires. Era un hecho confirmado que tras dejar la banca, sin posibilidades de reelección, Alberto F. lo promovería a ese puesto. Pero la elección porteña contra Mauricio Macri no le surtió las bancas suficientes para conformar a la tropa que dejaba el recinto. Entre ellas, la de Sandra Bergenfeld, quien es hoy la auditora general, y el ex legislador debió apretar los dientes y sentarse a esperar lo que ahora le llega.
Invitación
Similar situación vivió Marino, a quien en su momento Patricia Vaca Narvaja la conformó invitándola a que esperara por un lugar destacado.
Marino, además, ha participado en los grupos de mujeres kirchneristas que se ocupan de cuestiones de género, entre otras la ex legisladora porteña Ana Suppa, quien tampoco pudo quedarse en la Legislatura de la Capital Federal, pero ya está a cargo del proyecto de salud reproductiva del ministerio que comanda Graciela Ocaña.
Marino -que militó en el PJ porteño bajo la conducción de Carlos Corach- recalará en Cuba en medio de la transición de Fidel Castro a su hermano, pero los pormenores de la política que llevará a la isla Cristina de Kirchner aún no fueron conversados a fondo con el ministro Jorge Taiana.
Lo cierto es que Alberto F. viene distribuyendo puestos para toda la tropa porteña que dejó fuera de las bancas en las elecciones del año pasado. En esta ocasión lo acompaña la decisión del gobierno de completar las embajadas y representaciones consulares vacantes, cargos en los que en algunos casos hace más de dos años que no se repone a los funcionarios.
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