12 de junio 2006 - 00:00

Cumbre con Iglesia condenó el clientelismo de los planes Jefes

Daniel Filmus
Daniel Filmus
La Iglesia católica y un grupo de empresarios junto a sindicalistas de la CGT y de los «gordos» coincidieron en criticar el sistema clientelar fomentado a través de los Planes Jefas y Jefes que desvirtúan la cultura del trabajo. En el cierre de la Semana Social organizada por la Comisión de la Pastoral Social del Episcopado bajo el lema «Capacitación para el trabajo, una herramienta para el futuro», el cardenal Renato Martino, enviado del Vaticano, criticó también la flexibilización laboral y advirtió sobre formas de trabajo precario que, «por conveniencia», no se llaman desocupación.

«Al desempleo, el trabajo en negro, el empleo infantil y el trabajo esclavizante se suman ahora otras formas más sutiles de explotación, como es la excesiva flexibilidad laboral», subrayó el representante papal del Consejo Pontificio de Justicia y Paz durante las jornadas sociales organizadas por monseñor Jorge Casaretto.

Casi en línea con el discurso crítico de los gremialistas y de los prelados preocupados por la inequidad social en el país, el purpurado vaticano consideró que estas relaciones laborales «difusas, elásticas y flexibles» entre empleados y empleadores forman parte de la tendencia mundial a «deshumanizar el trabajo y hacerlo insolidario». Todas estas expresiones fueron seguidas con atención por Daniel Filmus y Daniel Arroyo, viceministro de Desarrollo Social.

Ante la atenta mirada de Rodolfo Daer, Martino insistió en que «hay formas de trabajo que no se llaman desocupación por conveniencia y para cubrirse de un hecho que sí es desocupación», y destacó la tarea de los representantes sindicales, aunque alertó sobre una «crisis de la reivindicación colectiva».

  • Corto circuito

  • Aunque se esperaba que la reunión transcurriera sin sobresaltos -hasta se había programado que curas, sindicalistas y empresarios vieran juntos Argentina-Costa de Marfil en pantalla gigante-, hubo un cortocircuito entre sindicalistas y empresarios por el concepto «colaboradores» aplicado a los trabajadores por el gerente de desarrollo del Grupo Bimbo, Martín Díaz Pavón. La referencia del directivo hizo que el gremialista Luis Cejas ( Viajantes) abandonara su silla y preguntara irónicamente si esa colaboración también implicaba participar de las ganancias o repartir la riqueza en forma equitativa. «Es ayudar desde los respectivos lugares», respondió Díaz Pavón, antes de que intervenga Casaretto para calmar los ánimos. Como si pertenecer al gremio implicara gozar de los mismos beneficios económicos que tienen los popes sindicales como Hugo Moyano, Luis Barrionuevo o Rodolfo Daer.

    El prelado recordó que el eje de las jornadas era la capacitación laboral y el diálogo y propuso que al tema del cambio de la relación entre el capital y el trabajo «había que dedicarle un debate posterior, por su profundidad». La cuestión ya había surgido durante la visita del obispo de San Isidro a la sede de la CGT, que lidera Hugo Moyano. Los representantes de la central obrera organizada dijeron entonces a los prelados que se sumarían al diálogo «siempre y cuando se encamine a la concertación y no a la concentración, como pretenden los empresarios».

    Arroyo, además de exaltar la gestión de Néstor Kirchner y la reducción parcial de los índices de desempleo, realizó una curiosa interpretación de la psicología del desocupado: «los pobres tienen el problema de la cotidianidad. Aquel que tiene una rutina y un horizonte de futuro, aunque no gane por encima de la línea de pobreza se siente inserto en el sistema, pero el que con changas está por encima de esa línea se siente excluido», explicó causando el murmullo del auditorio.

    Casaretto afirmó que la Comisión Episcopal de Pastoral Social y la Comisión Nacional de Justicia y Paz se ofrecen desde la Iglesia para seguir generando ámbitos de encuentro y diálogo entre los diferentes sectores para poder, juntos, encontrar los puntos en común. «La Iglesia no puede dictar los consensos, pero sí generar los encuentros», dijo.

    Para finalizar, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social afirmó que hay que trabajar por la reconciliación de los argentinos. «Estamos en una sociedad extremadamente nerviosa que debe lograr partir de la verdad, pasar por la justicia y llegar al perdón».

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