Aníbal Ibarra, que intentó tomar las riendas del Fre-paso nacional y logró al menos reunir en su despacho de jefe del Gobierno Porteño a los diputados nacionales de su partido con Darío Alessandro y el tucumano José Vitar a la cabeza, para definir una estrategia a partir de la silla dejada del cacique Chacho Alvarez, pero ahí mismo frenaron sus intenciones de heredero. El jefe porteño incluso les confió a los diputados que había fracasado el intento de llevar a Elisa Carrió en una boleta aliancista para el cuarto oscuro del 14 de octubre próximo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La tertulia desorientó a la veintena de presentes, entre los que se contaron el santacruceño Rafael Flores y Pedro del Piero, quien fue el organizador del encuentro, encargándose de la red telefónica que concretara la asistencia de los invitados, algunos de los cuales llegaron pensando que se trataba de una reunión de la mesa nacional del Frepaso que hacía en el palacio municipal para retener a Ibarra (suele por sus compromisos retirarse antes, o llegar tarde a esa agenda).
De entrada no más, se limitaron las apetencias de herencia de Ibarra, si es que las tiene. Fue Vitar la voz en ese sentido, quien le hizo oír al jefe de la Capital que «el Frepaso hasta acá se rigió por un sistema unipersonal de Chacho, su ausencia requiere que sea reemplazado por una conducción más colectiva, si se supera eso se puede seguir existiendo», dijo el diputado y para mayor claridad remató diciendo: « No hay nadie que lo sustituya al Chacho, lo digo por las dudas que algunos piensen que pueden jugar ese rol». Ibarra, sin más remedio consintió, a la par del gesto mudo de Alessandro y la mayoría de los convocados, que a la salida de la velada aceptaban que «Ibarra y Juan Pablo Cafiero están mejor posicionados que ninguno de nosotros a nivel electoral, pero la conducción política es otra cosa».
El jefe porteño, con tibio discurso, planteó una necesidad de intercambiar situaciones, para lo que contó con la asistencia de su hermana Vilma Ibarra, legisladora porteña, quien se plantó allí como invitada especial por su relación más fluida con legisladores tras su paso por la Cámara baja como asesora de Chacho.
• Episodio cerrado
Ibarra dio por terminado ante el auditorio, que acomodó en el Salón Blanco de Bolívar 1 con pomposa mesa con micrófonos, el episodio Elisa Carrió. Les comentó esa idea que alentó junto a Raúl Alfonsín de atar una lista de candidatos a diputados nacionales de la Alianza a la dupla de eventuales postulantes del ARI a senadores por la Capital, Carrió-Alfredo Bravo. Nadie se atrevió a reflotar esa idea, que en la intimidad consideran « todo rédito para Alianza y nada para la radical».
Un par de los presentes (Alessandro y Vitar), a los que Chacho les levantó el castigo y ahora atiende por teléfono e incluso recibe en su casa, se permitieron confesar que el ex vicepresidente profundiza en su proceso de autocrítica pero que en cualquier momento vuelve al ruedo. Desestimaron, a sus juicios en cambio, que lo haga antes del proceso electoral de octubre, lo que le permite a Ibarra continuar sus ensayos hasta que el recuento de votos le marque definitivamente su posición.
Al estilo Alvarez, Ibarra se propuso «armar un escenario», con la presencia de la tropa de la Cámara baja en su casa. Como resultados obtuvo apenas un reconocimiento a la convocatoria (sólo faltaron cuatro del plantel, entre ellos María Amé-rica González, quien encabezaría la tira de candidatos a diputados nacionales de la Alianza), otro a su figura como uno de los pocos en función ejecutiva que lista en el Frepaso, pero no logró aún limar la resistencia a su autoridad que le tienen dentro del chachismo. Esa posición pare-ció agravarse para el presidente del Frente Grande, cuando impuso de vice en la Capital a su ladero Ariel Schifrin, lo que le valió el retiro de todos los puestos de Liliana Chiernajowsky, esposa de Alvarez, y todos sus acólitos.
Para una porción de provinciales, Ibarra no es visto como una figura como alcance fronteras afuera de la Capital, capaz de contener a un Frepaso que todavía clama porque Chacho se ponga al frente.
Dejá tu comentario