13 de octubre 2003 - 00:00

Damas menemistas votan a acusado de menemismo

No deja de ser paradójico que la suspensión del juez de la Corte, Eduardo Moliné O'Connor, sobre quien pesa por toda acusación la de haber formado parte de la llamada «mayoría automática» del tribunal durante los tiempos de Carlos Menem, se haya producido gracias a dos legisladoras menemistas. Con su voto o su ausentismo, estas dos «parteras de la historia» fueron la riojana Ada Mazza y la salteña Sonia Escudero.

El caso de la senadora por Salta es menos llamativo, por más que los colegas de bancada que la escucharon durante el último mes criticar las acusaciones contra Moliné no entendieran por qué, justo cuando se producían los hechos, ella decidió viajar y faltar a la sesión de la cámara. El caso de Mazza, hermana del gobernador de La Rioja, es mucho más relevante. En principio, porque podría dejar mal parado (otra vez) al logorreico ministro de Justicia Gustavo Béliz.

El ex speech writer, secretario de la Función Pública y ministro del Interior de Carlos Menem dijo que «en los años '90 las leyes eran compradas y vendidas como si fueran mercancías». Al mismo tiempo, su gobierno enviaba a La Rioja una partida de $ 16 millones en concepto de asistencia extracoparticipable a la provincia. El viernes, gracias a esa transferencia que se anunció en la provincia pero que no figura en el sitio del Ministerio de Economía, los empleados públicos de La Rioja pudieron comenzar a cobrar sus salarios.

• En disidencia

El miércoles, por primera vez, Ada Mazza votó una ley en disidencia con la postura del otro senador por la mayoría del distrito, Eduardo Menem. La hermana del gobernador se justificó diciendo en la prensa riojana que «no trabajo para un beneficio personal sino para la provincia». Sería exagerado hablar de una «ley mercancía» como las que molestan tardíamente a Béliz.

Pero está fuera de dudas de que el gobierno de La Rioja sacó buen partido del giro de su senadora: «Jamás alguien se atrevería a pedirnos algo a cambio de nuestro voto, nosotros tampoco aceptaríamos una extorsión a cambio de nuestros principios» se indignaron los diputados Adrián Menem y Alejandra Oviedo, quienes agregaron que «quizá por eso nos violenta no poder encontrar un sentido jurídico, no político, que fundamente el voto de la senadora Ada Maza». La deuda del gobierno nacional con el de La Rioja es muy abultada: alcanza más de $ 55 millones. Por eso Maza se entrevistó con el ministro de Economía. Según dejó trascender el mismo gobernador, Roberto Lavagna le habría dicho que el responsable de esas demoras es Kirchner.

• Novedades

El viernes se destrabó parte de esos pagos y, curiosamente, se desencadenaron algunas novedades: por ejemplo, el gobierno de La Rioja anunció que incorporará kirchneristas al gabinete, Maza le dio la bienvenida a la Unidad Básica Kirchner Presidente a la estructura formal del PJ riojano y el vicegobernador Luis Beder Herrera sentenció que «el nuevo estilo de gobierno del Presidente recorre todas las provincias y está inclusive en La Rioja».

En este contexto debería leerse la declaración del menemismo de La Rioja, firmada por Adrián Menem y la diputada Oviedo, en la que dicen de la senadora Maza que «su voto afirmativo convalida y acompaña a los que viven para demonizarnos y equivale a un acompañamiento de todos los argumentos políticamente injuriosos y jurídicamente inaceptables que figuran en el 'Diario de Sesiones' de ambas cámaras». El caso de Moliné y la ruptura del alineamiento tradicional Maza-Menem pareció adelantarse en un episodio poco conocido fuera de la comarca riojana pero que entre quienes forman parte de la clase política de esa provincia dividió dos eras: por primera vez el gobernador Maza concibió la posibilidad de que Carlos Menem no hable al público en un acto del que estaba participando.

Fue cuando se celebraron, hace dos semanas, los 100 años de la fundación del pueblo de Chepes. El jefe provincial le sugirió a Menem que guarde silencio y el ex presidente se acercó al micrófono al cabo de un cambio de palabras en el que Alejandra Oviedo defendió su participación: fue el comienzo de una fractura en el oficialismo riojano, una de cuyas partes, la que está en poder de la administración, pasa ahora a orbitar en el kirchnerismo.

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