La sesión realizada ayer en el Senado tuvo casi nada de discusión genuina sobre temas de fondo, y oficialistas y dos opositores sólo intercambiaron acusaciones. Por caso, la camporista Anabel Fernández Sagasti criticó al antikirchnerismo por armar “caravanas por la democracia semanas atrás para pedir que el Congreso sesiones” y dejar ahora temas “importantes, como la ley de alquileres que venimos debatiendo hace mucho y que está esperando”. Lo cierto de este proyecto es que fue votado en 2016 y llevado a siesta en Diputados por decisión de macrismo y kirchnerismo. En 2018 se aprobó de apuro una nueva iniciativa en la Cámara baja.
Dardos en recinto y espera de legisladora para votar
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“Ustedes defienden las buenas prácticas, pero tratan temas que no tienen que ver con la pandemia como acordamos en el protocolo y cambian por DNU -el de los “superpoderes”- la ley de Administración Financiera”, contestó el peronista disidente Juan Carlos Romero.
Por su parte, el jefe de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, disparó: “Ustedes tienen número y de manera antojadiza la utilizan para imponer temas en comisiones, pero hay límites. La sociedad espera otra respuesta. Hoy lo demostramos con los dos tercios”.
Un detalle insólito de la reunión: al inicio, el radicalismo solicitó esperar a la mendocina Pamela Verasay por un problema con su usuario para votar. Cristina de Kirchner quiso apurar el trámite, pero no pudo imponerse. Sobre el final de la sesión, a quien sí esperaron a que llegara al recinto -es decir, presencial- para votar fue a la santiagueña Claudia Ledesma. Algo nunca visto.




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