El titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Raúl Castells, recibió ayer la visita del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quien calificó de injusta la detención del jefe piquetero. El líder del MIJD rechazó ayer la intervención de la Justicia, en lo que hace a su estado de salud, por la huelga de hambre que realiza en el hospital Perrando, de Resistencia. Sigue internado allí por orden de la Fiscalía de Investigaciones 10, ratificando su voluntad de mantener la protesta por haber sido detenido en la causa por la toma del casino local. Castells aseguró que la posibilidad de que él muera como consecuencia de la huelga de hambre que lleva desde el 16 de setiembre hará que «el presidente Kirchner y el gobernador Rozas tengan la censura permanente del pueblo argentino».
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El miércoles, el líder del MIJD afirmó que «la semana que viene» se irá del centro asistencial chaqueño «en libertad o en un cajón», tras lo que ayer volvió a ratificar su voluntad de continuar sin ingerir alimentos.
«Le digo al gobierno que descarte que me van a tener 10 años preso por pedir pacíficamente comida», enfatizó Castells, en referencia a la causa por la toma del casino, el pasado 17 de julio, cuando encabezó la protesta en reclamo de alimentos. Además, comparó este hecho con la toma de la Comisaría 24ª, de La Boca, por parte de un grupo de piqueteros, entre quienes estaba Luis D'Elía, de la Federación de Tierra y Vivienda. «Si yo hubiera tomado una comisaría en la Capital Federal y desarmado a los policías, seguramente hubieran dado la orden de tirar», evaluó, pero advirtió que eso no ocurrió porque quien estaba en esa seccional porteña «es amigo del Presidente».
Las autoridades del hospital pidieron la intervención judicial, y ayer se presentó la jueza de Familia Fresia Pedrini junto con un equipo integrado por el defensor oficial del fuero Civil, Omar Martínez, y el médico judicial Omar Botta, pero Castells, en un prolongado monólogo, sólo reclamó su libertad y reiteró que su detención obedece a «cuestiones políticas».
La jueza Pedrini deberá ahora resolver si autoriza o no al cuerpo médico hospitalario a alimentar a Castells por la fuerza, si es que esto llegara a ser necesario.
Entre tanto, el parte médico dado ayer por la directora del hospital Perrando, Raquel Inés Crudo, muy parecido al del día anterior, revela que Castells «se mantiene lúcido, refiriendo intensos mareos al incorporarse y mialgias generalizadas».
El líder del MIJD concurrirá hoy a las 7.30 a la audiencia de informes en la Cámara 1 en lo Criminal, en la que sus abogados defensores, Mario Bosch y Sergio Quiroz, expondrán los fundamentos de su apelación a la prisión preventiva.
Según consignaron sus seguidores, ya cuenta con la autorización para concurrir, tanto de las autoridades hospitalarias como de la Justicia y, según se informó, será trasladado en una ambulancia del establecimiento y acompañado por sus médicos Jorge Miño y Rodolfo Sobko.
Está previsto para hoy una movilización de militantes del MIJD hasta la sede del tribunal, donde se espera la presencia de la esposa de Castells, «Nina» Peloso.
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