La DAIA (Delegación de Asociaciones IsraelitasArgentinas) festejará hoy el 65° aniversario de su creación, en un marcoque parece poco propicio para la fiesta: la comunidad judía está duramentegolpeada por la crisis económica, el juicio por el atentado contra la sede dela AMIA parece estancado y ciertas instancias planteadas desde eljuzgado podrían poner en libertad a algunos de los implicados, y la dirigenciaestá fuertemente cuestionada por sectores que se le oponen.
A pesar de todo esto, y como suele suceder en la casiseis veces milenaria historia del pueblo hebreo, las lágrimas dejarán lugar alos bailes y la alegría esta noche en el Alvear Palace Hotel.
La fiesta -a la que concurrirá Fernando de la Rúay buena parte de su gabinete- servirá también para presentar el premio DAIA,un galardón que se concederá todos los años a figuras que se destacaren por sudefensa de los derechos humanos y su lucha contra la discriminación.
Este año los premiados serán cuatro: tres diplomáticosargentinos que durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron activa participaciónen el salvataje de judíos, y la propia Cancillería para la quetrabajaban. El premio será recibido, en el caso de los diplomáticos, porfamiliares que los han sobrevivido; en el de la Cancillería, por su titular, AdalbertoRodríguez Giavarini.
También se espera la presencia de representantes de FEARAB(Federación de Entidades Arabes Argentinas), como un signo más de la óptimaconvivencia de ambas comunidades a pesar de los sucesos de Medio Oriente.
«Con ellos firmamos documentos por la toleranciay la convivencia, y una semana después -a instancias nuestras- lo hicieron elConsejo Judío Latinoamericano y Federación Arabe de América Latina; es el únicocontinente donde se hizo algo semejante», asegura JorgeKirzenbaum, vicepresidente de DAIA.
El dirigente recuerda la importancia de la comunidadjudía argentina en el mundo: «Es la cuarta por tamaño, después de Israel,Estados Unidos y Francia», pero admite que los atentados tuvieron un efectono deseado en el cuerpo de la «kehilá» (comunidad): «En lugar deabroquelarnos frente al enemigo común, hay una lucha despiadada y una críticaindiscriminada contra la dirigencia comunitaria. Comprendemos que la gente estédesalentada por la falta de resultados del juicio por los atentados, peronosotros hemos hecho todo lo posible para que se esclarezca y seguiremoshaciéndolo».
A pesar de la inminencia del juicio oral, Kirzenbaumadmite que allí se develaría «sólo una pequeña parte de la verdad; novamos a cejar hasta que se esclarezca toda la conexión local y los verdaderosresponsables».
Sin embargo, preocupa una determinación del juzgado enel sentido de unificar la representación de los querellantes: por una parte losfamiliares de las víctimas junto con la asociación Memoria Activa; por otra, laDAIA y la AMIA. «Cada uno tiene sus propios reclamos y su propia visión dela causa; no nos parece prudente forzarnos a esta unificación», dice ClaudioAvruj, director ejecutivo de DAIA.
Revocatoria
La entidad ya presentó un recurso de revocatoria paraque el propio tribunal revea su decisión, pero en caso de que alguna de laspartes eleve su reclamo a la Casación, la demora que se generaría podríahabilitar a los imputados (Telleldín, Ribelli, etc.) a solicitar su libertadprovisional por haberse superado el lapso máximo de encarcelamiento sinsentencia. «Y sí; es una posibilidad que nos desvela», admite Kirzenbaum.
De todos modos, luego del devastador atentado del 18de julio -que se llevó buena parte de la documentación histórica de lacomunidad judía local- la DAIA logró reconstruir sus archivos y sus finanzas. «Tenemosoficinas nuevas gracias a donaciones de empresas argentinas, la mayoría deellas sin ninguna vinculación con la comunidad», dice Avruj.
También siguen adelante con el proyecto conjunto de laFundación Steven Spielberg y Memoria del Holocausto para grabarlos testimonios de sobrevivientes al genocidio nazi (uno de ellos el padre deKirzenbaum). «Hay entre 1.500 y 2.000 sobrevivientes del Holocausto que habitanen Argentina», dice Kirzenbaum.
A medio millar de ellos -a través de la DAIA- lesllegó un subsidio por necesidad aportado por un fondo de reparación a víctimasdel genocidio, a cuenta de futuras indemnizaciones. La entidad también estáparticipando en la recuperación de depósitos en bancos suizos, el cobro depólizas de seguro, de compensaciones por la utilización de mano de obra esclavay hasta de obras de arte apropiadas durante la Segunda Guerra.




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