De la Rúa teme que Alfonsín hable de nuevo de economía
Raúl Alfonsín se enardeció ayer contra el gobierno y, en particular, contra Fernando de la Rúa, a quien pidió "que me tenga respeto porque yo lo respeto". El ex presidente acusó a la administración radical de maquinar en su contra y confesó que "ni en la época de Menem me hicieron estas cosas". De la Rúa y varios gobernadores se comunicaron después con él para aplacarlo y, de paso, interesarse por un documento que emitirá hoy el radicalismo. En ese texto Alfonsín volverá sobre su deseo de que se reprograme la deuda y de que no se toque la estructura de la ANSeS.
-
Milei volvió a atacar a los periodistas y aseguró que "la motosierra sigue encendida"
-
Se reúne la cúpula de la CGT: afina estrategia contra la reforma laboral y un posible un acto con la Iglesia
Si la pluma de Alfonsín privará a la interna partidaria de aquellas vibraciones, en el gobierno todavía estaban preocupados ayer por las declaraciones verbales que pudieran escucharse hoy por la mañana en la sede partidaria. De la Rúa, además de hablar personal-mente con el jefe de la UCR, le envió varios emisarios para tranquilizarlo: Pablo Verani (gobernador de Río Negro), Oscar Castillo (gobernador de Catamarca), Angel Rozas (gobernador del Chaco) y Horacio Pernasetti (presidente del bloque de diputados nacionales) fueron los encargados de hablar con Alfonsín para reclamarle «que siga conteniendo al partido», es decir, que no levante la voz. Quienes conocen la conducta de Alfonsín al punto de poder predecirla sintetizan su posición respecto del gobierno con la siguiente ecuación: Alfonsín es igual a Moreau más Cavallo dividido dos.
En las conversaciones con los funcionarios y gobernadores, Alfonsín franqueó su corazón con quejas. En principio, despotricó porque le hayan dado a Armando Caro Figueroa el control de la AFIP. Sólo simuló tranquilizarse cuando le preguntaron: «¿Prefiere que mantengamos nosotros esa área para que Cavallo nos eche la culpa de que no sabemos recaudar y por eso él fracasa?».
Para el otro punto que lo irrita, el caudillo de Chascomús tuvo también algún alivio. Se trata del plan para expulsar de la ANSeS a dos gerentes vinculados a la UCR bonaerense, en especial a Moreau: Pablo Laxareborde y Francisco Fernández Pastor. Es cierto que durante el fin de semana, el nuevo interventor en la ANSeS, Douglas Lyall, comunicó a esos dos funcionarios que deberían buscar lugar fuera del Estado. Pero después la decisión fue revisada y por eso Alfonsín recibió la garantía de que «no se le echará a su gente».
• Polémica
El gobierno no compró demasiada tranquilidad con eso. Ayer Moreau despotricó contra Lautaro García Batallán, viceministro del Interior y uno de los hombres clave para el armado interno de De la Rúa. Trató al funcionario de ser «idiota útil del poder económico concentrado» por defender un plebiscito sobre el gasto político (en rigor, lo propuso De la Rúa). Batallán contestó con similar virulencia: «Desde hace un año -dijo- en la Cámara alta espera una iniciativa del gobierno que contiene sólo un tercio de las reformas políticas que se deberían llevar adelante, de modo que si soy un idiota útil, él es un inútil». Remató: «Si Moreau dedicara sólo cinco minutos de los que usa para criticar al gobierno de su partido a trabajar en el Senado, a controlar a la administración justicialista de su provincia y a difundir el verdadero estado en que nos dejó el país la administración Menem, tal vez les iría mejor a él y al radicalismo».




Dejá tu comentario