11 de octubre 2002 - 00:00

De madrugada, cierra hoy juicio político a la Corte

El bloque peronista confiaba anoche en terminar esta madrugada el absurdo juicio político a la Corte, tras una interminable sucesión de discursos en Diputados. Con quórum asegurado y cámaras de TV en vivo, la oposición, encabezada por Elisa Carrió, se prodigó en detalles sobre los cargos contra los 9 ministros del máximo tribunal desde las 22 del miércoles hasta las 2.30 de ayer, con un cuarto intermedio para reanudar a las 10.30 de la víspera. La votación, según cálculos del oficialismo, recién se hará a las 4 de hoy, siempre y cuando no sigan extendiéndose los oradores. El enjuiciamiento provocó fisuras en todos los bloques, salvo en el ARI de Carrió. Hubo divisiones en el radicalismo: el grueso de los diputados sólo quería acusar a la denominada mayoría automática, mientras que los miembros de la comisión apuntaban a todos los jueces. Incluso se produjo la renuncia de un legislador de la UCR que defendía a la Corte.

Con quórum garantizado, el justicialismo estaba listo anoche para cerrar el juicio político a la Corte Suprema. La Cámara de Diputados se disponía a votar hoy hacia las 4 el rechazo del dictamen acusatorio a los miembros del tribunal. Para conseguirlo, deberá reunir no menos de ochenta votos en contra del juicio -de acuerdo con la cantidad de diputados presentes en el recinto-, número suficiente para impedir que la oposición consiga dos tercios de los miembros presentes que le permitirían habilitar el juicio político.

Ayer, hacia las 18, los diputados de la Comisión de Juicio Político terminaron de fundamentar los cargos contra cada uno de los nueve jueces de la Corte Suprema y, desde ese momento, comenzaron los discursos de los integrantes de cada bloque. Hacia las 22 de ayer, seguían anotados 24 oradores en espera, más Horacio Pernasetti, Elisa Carrió y el peronista Manuel Baladrón, que cerrarán en nombre de la UCR, ARI y el PJ.

Un tema esencial a definir ayer por la tarde fueron las reservas en aviones para que los legisladores volvieran a sus provincias. Para que nadie se moviera de Buenos Aires, la conducción del PJ ordenó volver a reservar lugares para todos los diputados en vuelos de la tarde hoy.

• Temor

Sólo una duda, y no era menor, se mantenía anoche en el recinto. El PJ temía que algún diputado propio decidiera a último momento cambiar de parecer en la votación sobre el juicio a Julio Nazareno y favoreciera a la oposición para reunir los dos tercios y habilitar su juzgamiento. La sorpresiva ausencia de Rodolfo Frigeri, de viaje por Brasil, los puso en alerta.

En los bloques principales -salvo el ARI que se alineó contra los nueve ministros- hubo matices en cuanto a la votación. En el peronismo, obviamente, había diferencias entre los que se inclinaban mayoritariamente por absolver a la Corte, los que se pronunciaron en favor del proceso -encabezados por el kirchneriano Sergio Acevedo, el tucumano Ricardo Falú y los cordobeses Eduardo Di Cola y Guillermo Johnson- y hasta los que iban a abstenerse (el único confeso, el porteño Diego Santilli, que asumió ante-ayer y, por lo tanto, no pudo analizar las causas).

• División

Los radicales se dividían entre los miembros de la Comisión de Juicio Político que, a imagen y semejanza de Elisa Carrió y Acevedo y compañía, se pronunciaron por embestir contra la totalidad de los integrantes; y el grueso de la bancada inclinada a pasar por las armas sólo a la denominada «mayoría automática»: Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez y Antonio Boggiano, según anunció en el recinto Jesús Rodríguez. El bloque radical, incluso, sufrió ayer una baja cuando el formoseño Pedro Vénica renunció a la bancada. Vénica sostuvo desde hace semanas que la UCR debía bajar al recinto a colaborar con el quórum. Es más, el miércoles estuvo sentado unos minutos junto a los peronistas mientras éstos intentaban llegar a los 129, pero fue disuadido por otros diputados radicales de retirarse. Ayer se alejó de la bancada, aunque muchos sostenían que la maniobra estaba orientada a usar el juicio como excusa de formar un bloque propio, llevándose a otro radical descontento, y beneficiarse con la estructura que la Cámara otorga en estos casos.

Los provinciales también mostraron sus diferencias domésticas. El demócrata progresista Alberto Natale explicó que estaban dispuestos a acusar a algunos jueces y rechazar abiertamente los planteos en contra de otros, aunque dejó pendiente la definición para el momento de tratar los cargos contra cada magistrado. Rafael Martínez Raymonda ya tenía preparados argumentos para excluir a Gustavo Bossert de cualquier demanda.

• Variantes

El Interbloque Federal, que comanda Natale en Diputados, mostró otras variantes. El demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez se mantuvo fiel a su aliada del ARI, Carrió, y a su cruzada contra el banquero Raúl Moneta. No dio quórum y anunció su voto a favor del enjuiciamiento.

En otra actitud, Fuerza Republicana se pronunció por la abstención, entre otras cosas, porque en la Corte se analiza si le corresponde o no a Antonio Domingo Bussi sentarse en la banca que ganó en las elecciones tucumanas, pero que le negaron en la Cámara baja por presunta inhabilidad moral. Roberto Lix Klett, que hoy ocupa el lugar que dejó Bussi, sentenció que «no se podía mantener en vilo a la sociedad con una sospecha pendiente sobre la función pública, durante 9 o 10 meses». «En mi provincia, la Constitución local otorga un plazo máximo de 60 días para que la Legislatura se expida sobre un juicio político», promocionó el legislador del NOA.

Los cavallistas, comandados por Guillermo Alchouron, y el ucedeísta Carlos Castellani, no sólo reivindicaron su predisposición inicial a bajar la discusión al recinto lo antes posible, sino que se mantuvieron disciplinados a la hora de defender la inocencia de los nueve ministros.

Dejá tu comentario

Te puede interesar