31 de octubre 2002 - 00:00

Debutó el dúo Olga y Cristina

El sketch inaugural lo brindaron el martes, en la reunión de punteros -previa al congreso peronista de Parque Norte-que se hizo en la casa de la provincia de Formosa en la Capital Federal. Conocidas como solistas, haciendo el dúo darán mucho más que hablar desde ahora, porque ellas se colocaron en veredas enfrentadas de la interna partidaria.

Engaña creer que lo hacen en defensa de sus maridos, los dos anotados para pelear la presidencia. Quienes las conocen saben que tienen valores propios y que recorrieron el país hasta encontrar maridos para trabajar sobre sus personalidades un futuro político.

La sanjuanina Olga Riutort lo encontró en Córdoba; Cristina Fernández en Santa Cruz. Estallaron cuando preparaban el congreso peronista. «La Olga» -como llaman a la esposa de José Manuel de la Sota-copó la reunión en la que estaban algunos gobernadores como Felipe Solá, Gildo Insfrán, Carlos Rovira, los bonaerenses Eduardo Camaño, Jorge Landau y el referente «federal» Ramón Puerta. Cuando llegó la hora de discutir las aristas legales del encuentro, la sanjuanina explicó la necesidad de evitar más impugnaciones del menemismo.

«¿Qué te pasa? -la interrumpió la esposa de Néstor Kirchner-acá hay que producir hechos políticos, no andar buscando pelea en los juzgados».

Olga Riutort:
Cristina, a ver si te aclarás. Acá no estamos discutiendo quién es candidato, o quién es presidente.

Cristina Fernández:
¿A qué venimos entonces?

O.R.:
¿A ver si entendés? Acá venimos a discutir de quién es ésta casa, de quién es el partido. No quién es presidente o candidato, que a lo mejor es lo que buscás vos acá-.

No la dejó interrumpir a Cristina, quien se acomodó los bifocales avisando el contraataque, y Olga siguió en voz tan alta que impuso silencio en la clase política. «La pelea nuestra es-quién-maneja-el-sello-de-goma. Y eso está claro: no lo maneja Menem, lo manejamos nosotros, el peronismo, que somos todos», dijo.

C.F.:
¿Qué diferencia hay?

O.R.:
Que si gana Menem la interna, lo vamos a tener que apoyar todos. ¿O alguien piensa lo contrario? (Silencio) Lo que queda claro entonces es que Menem no es el dueño del partido, que es de todos, y por eso estamos acá, pero que la discusión por las candidaturas es otra cosa. ¿O yo no tengo marido candidato?, remató.

Ahí habilitó la palabra para su numen jurídico, el fiscal Domingo Carbonetti, que arrastró al apoderado duhaldista Jorge Landau a un cuarto aparte para explicarle la teoría, (que después fungió), del segundo congreso del martes próximo con la idea de atornillar las decisiones que se tomarían en la primera y cuestionada convocatoria.

El choque Riutort-Fernández es mucho más que una escena pinto-resca. Pone de relieve la materia sobre la cual se harán en las próximas horas las negociaciones entre los sectores que dividen al peronismo. Lo que dice la esposa de De la Sota lo traducen los negociadores en otras palabras: se equivoca quien crea que los 620 (ése es el número que certificó ayer el apoderado Landau) congresales de Parque Norte son de Duhalde o sirven a su estrategia de permanecer en el gobierno y eventualmente ser también candidato. De ese número, el duhaldismo ortodoxo puede atribuirse unos 260 de Buenos Aires, la mayoría de Córdoba, una mitad de Santa Fe y los que designaron a dedo sus delegados en Corrientes, Capital Federal y Catamarca. Con eso se acerca a los 385 congresales de la reunión de Parque Norte en 1998, muchos, pero no todos. Tampoco esos congresales son una expresión unánime de antimenemismo. Cuanto más expresan la voluntad de sectores del peronismo que no está identificado con Menem o Adolfo Rodríguez Saá y la necesidad de muchos gobernadores del peronismo forzados a acompañarlo a Duhalde a cambio del auxilio presupuestario imprescindible para gobernar.

• La legalidad de los congresos obligó a una laberíntica negociación de los presentes con Carlos Reute-mann, quien seguía todo desde un teléfono abierto con Santa Fe. Lo representaba, en esa mesa, el presidente del PJ santafesino, Angel Baltuzzi, que cumplió con insistir en que la fecha de elecciones fuera el 22 de diciembre. Luis Barrionuevo, quien llegó tarde, manoteó el teléfono y le dio otro tono a la conciliación: «Lole, ¿qué querés? ¿La chancha y los veinte?». Negociaron que plantearían esa fecha, pero que admitirían, los santa-fesinos, la del 19 de enero. Baltuzzi, desatinado en este punto, reveló los términos de ese acuerdo cuando habló ante el plenario de los 600 congresales. «Venimos a proponer lo que ya hemos negociado», dijo entre las risas de algunos.

La zafra, la espera hacer el menemismo con el sector no anti-menemista del congreso, que no trabaja para la continuidad ni la candidatura de Duhalde, pero que espera alguna señal de Menem. Ese otro peronismo se molesta además cuando los duhaldistas los exhiben como propia tropa e insisten en un argumento que también repitió en su momento Menem: la esencia del problema es que si el peronismo toma partido ahora por uno de los candidatos, se abandona el gobierno siete meses antes. El expositor de esta posición en la reunión de la casa de Formosa, fue Ramón Puerta, para quien si el 15 de enero se elige candidato se termina el gobierno. Por eso defendió la posición sobre que la mejor fecha era la del 2 de febrero. Puerta, de paso, rechazó la moción de Insfrán de que el misionero asumiera la conducción de la nonata Comisión de Acción Política. «¿Creen que una comisión así va a resolver la pelea Menem-Duhalde? Eso lo tienen que arreglar ellos». Bastó eso para que se cayera del orden del día la elección de ese órgano con el que sueña Duhalde para interceptar el poder de Menem en el partido.

• Sobre ese peronismo, el menemismo intenta en estas horas armar una estrategia de captura. Lo habló el propio Menem hasta la madrugada de ayer en el hotel Presidente con un grupo de sus íntimos (Alberto Tell, Claudio Sebastiani, Lelia Chaya, Ana Mosso, Javier Mouriño, Alejandra Oviedo, Arnoldo Lamisovsky, uno de los Elías, dueños del hotel y Antonio Cassia). En una interminable peña, que hasta los hizo olvidar que no habían cenado a la 1 de la madrugada, repasaron detalles del congreso, como que se pagaron $ 500 a cada congresal venido del interior y que valdría la pena pedir que se investigue quién puso los $ 500 mil del gasto total. O quién pagará los gastos de cerca de un centenar de congresales que se alojaron con todo pago en el hotel de la UATRE (obra social de los trabajadores rurales del duhaldista «Mumo» Venegas). Hubo frases irónicas del Presidente: «Díganle a De la Sota que ese gordito que dice que se quiere llevar la pelota fue varias veces a Córdoba para que él pudiera ganar una elección».

El dictamen final redundó ayer en la quiebra del bloque de diputados -de lo cual quieren los menemistas dejar despegado a su jefe, para evitarle acusaciones de desestabilización-y en un mensaje que harán repicar todo lo que puedan: «Tenemos candidato, tenemos los votos,; ellos sólo tienen una fecha, no tienen candidato, no tienen votos. ¿De qué nos podemos preocupar? Que den una fecha, la que quieren, pero que no sea en broma, como eso de ir a votar a una interna en pleno verano». Así le dirá hoy Menem a la jueza Servini de Cubría cuando la visite en Tribunales.

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