30 de abril 2008 - 00:00

Deciden socialistas si siguen junto a Kirchner o con Carrió

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Puede que, sobre la hora, sellen una tregua y eviten la disputa. Pero hasta tanto, el Partido Socialista se prepara para una interna donde estará en juego la cercanía con Cristina de Kirchner y, en ese marco, la pertenencia futura a la Concertación K.

El PS sufre los corcoveos de todos los partidos que se han arrimado al kirchnerismo en los últimos meses, imantados por el supuesto de un modelo amplio. A poco de andar, vieron cómo la Casa Rosada se abrazó, sin pausa, al peronismo clásico; de manual.

En medio, el PS se desgajó: un sector, encabezado por Rubén Giustiniani, se alió con Elisa Carrió, mientras que otra porción, con base en Buenos Aires y Capital Federal, se arrimó al oficialismo y, vía Alberto Fernández, cobró cargos y bancas en el Congreso.

A grandes rasgos, esa diferencia entre los que combaten al kirchnerismo y los que funcionan como socios menores, se replica en las dos listas que se anotaron para competir en las internas del 8 de junio, donde se elegirá a la nueva cúpula nacional del socialismo.

Sin embargo, hay matices. Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe, de buen trato con la Casa Rosada aunque en el último tiempo expresó diferencias con los Kirchner, escolta a Giustiniani, que fue candidato a vicepresidente de Carrió en las elecciones de octubre.

Lo mismo ocurre con Héctor Polino: el dirigente porteño aparecía, hasta algunas semanas atrás, cercano al kirchnerismo. Se habló, incluso, de que sería candidato a diputado por el FpV de la Capital y fue tentado, más de una vez, para ocupar un despacho oficial.

Pero en esta pulseada, Binner y Polino aparecen apareados a Giustiniani, quien busca reelegirse, por tercera vez, como jefe del PS. Enfrente, con inocultable simpatía por los K, se paran Jorge Rivas -vicejefe de Gabinete-, Ariel Basteiro y Oscar González, entre otros.

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    Con la discusión concentrada en tres distritos, Santa Fe, Capital y Buenos Aires, que suman unos 75 mil afiliados, los socialistas trabajan, sutilmente, sobre la posibilidad de un acuerdo. Nada es definitivo ni hay, claro, certezas de que pueda alcanzarse.

    Por lo pronto, en silencio, se preparan para la batalla: con Rivas candidato desde la clínica, tejieron una alianza territorial que abarca Capital con Susana Rinaldi y Raúl Puy, Buenos Aires (Rivas-Basteiro-González), Córdoba (Doesserich y Mirta Godoy).

    También se amplían a Entre Ríos con Manuel Fortuny; Tucumán con Gladis Escudero; San Juan con Pablo Di Panne; Carlos O'Connors (Salta), Luis Ger (Sgo. del Estero), Carlos Santi (Sta. Cruz), Humberto Zambón (Neuquén) y Marcelo Lucero (La Rioja). Se llaman Unidad Socialista.

    Enfrente, detrás de Giustiniani, la boleta Socialismo y Participación suma al grueso de la dirigencia de Santa Fe (que elige autoridades locales, donde va Miguel Lifschitz como jefe, a Laura Sesma de Córdoba, Carlos Nivio en Buenos Aires y a Polino, Verónica Gómez y Carlos Roberto por la Capital Federal, donde tiene como socio a Roy Cortina.

    Un dato curioso, además de la candidatura de Rivas -que permanece en recuperación por el ataque sufrido el año pasado- es que Binner, el máximo referente del socialismo a nivel nacional, aceptó ser el segundo de Giustiniani en la boleta cuando todo indicaba que debería encabezar la tira.

    Para la Casa Rosada, que tira manotazos para tratar de salvar a la Concertación, la elección del PS es una jugada riesgosa ante la posibilidad de que los socialistas llamados K pierdan, en la pulseada, con los que aparecen, al menos genéricamente, como anti-K.

    Hay, sin embargo, un dato más delicado: a pesar de ciertas cercanías, ninguno (ni Binner ni el trío Rivas-Basteiro-González) quiere mostrarse, al menos de cara a la interna partidaria, demasiado cerca de la Presidente. «No es negocio», dicen, brutales.
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