25 de septiembre 2026 - 19:06

Del control retrospectivo al control inteligente: las conclusiones de un Congreso de expertos de todo el país

Participaron más de 800 personas participaron de manera presencial y más de 1.000 siguieron a través de la transmisión online. Transformación digital, la inteligencia artificial, la gestión de riesgos, la integridad y la participación ciudadana fueron algunos de los temas que se discutieron en el 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental.

Congreso Control Gubernamental

La gestión pública atraviesa desafíos nuevos. Transformación digital, la inteligencia artificial, la gestión de riesgos, la integridad y la participación ciudadana fueron algunos de los temas que se discutieron en el 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental organizado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). La conclusión central fue la necesidad de un cambio: el control debe dejar de ser entendido exclusivamente como una instancia posterior a los hechos para convertirse también en una herramienta capaz de anticipar riesgos, generar información útil y contribuir a mejores decisiones.

De la apertura participó el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quién planteó que “No puede haber disociación entre gestión y control, no puede existir una barrera entre ambos”.

El Congreso duró tres jornadas y tuvo su pico de presentación en la apertura, de la que participaron más de 800 personas participaron de manera presencial y más de 1.000 siguieron a través de la transmisión online. Una de sus discusiones centrales fue qué significa controlar al Estado en un contexto en el que cambian la tecnología, los riesgos, las demandas ciudadanas y la propia forma de gestionar lo público.

El dato muestra que la discusión sobre control gubernamental dejó de estar circunscripta al universo técnico de los auditores. También involucra cuestiones centrales de la administración pública: cómo se contrata, cómo se gestionan los riesgos, cómo se evalúan las políticas públicas, cómo se incorpora tecnología y qué lugar ocupa la ciudadanía.

Participaron especialistas, investigadores, auditores, funcionarios y representantes de distintos ámbitos vinculados al control público. La amplitud y diversidad mostró que la discusión sobre control gubernamental dejó de estar circunscripta al universo técnico de los auditores. También involucra cuestiones centrales de la administración pública: cómo se contrata, cómo se gestionan los riesgos, cómo se evalúan las políticas públicas, cómo se incorpora tecnología y qué lugar ocupa la ciudadanía.

Las posibilidades que brinda la IA

Otra discusión fue la transformación del modelo tradicional de auditoría. Entre las conferencias internacionales se abordó específicamente el pasaje “del control retrospectivo al control inteligente”, junto con experiencias vinculadas al uso de nuevas tecnologías en los sistemas de control interno. El cambio supone modificar la lógica con la que se piensa la auditoría pública.

La inteligencia artificial (IA) fue analizada como una de las herramientas claves en la nueva etapa. En lugar de esperar a que una irregularidad, una ineficiencia o un desvío se concrete para registrarlo, el desafío consiste en identificar previamente dónde están los riesgos, generar alertas, mejorar los procesos y aportar información para que quienes toman decisiones puedan actuar antes.

La IA es vista como una herramienta capaz de ampliar las capacidades de los auditores, aunque sin reemplazar el criterio profesional. De hecho, uno de los trabajos reconocidos durante el Congreso analizó específicamente cómo incorporar transformación digital e inteligencia artificial al control gubernamental preservando el criterio profesional del auditor interno.

Nuevas herramientas y metodologías

El principal desafío que dejó el Congreso fue cómo convertir las nuevas herramientas y metodologías en mejores resultados concretos para la administración pública. La tecnología puede permitir auditorías más inteligentes. La gestión de riesgos puede ayudar a anticipar problemas. Los estándares de calidad pueden ordenar procesos. La participación ciudadana puede ampliar las fuentes de información. Pero todos esos instrumentos necesitan traducirse en decisiones y mejoras concretas.

Todas esas conclusiones llevan a una pregunta. Si el control puede anticiparse a los problemas, aportar información estratégica y mejorar las decisiones, ¿por qué debería llegar siempre después?

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