El modo en que los jueces interpretan la Justicia sigue generando incertidumbre. Todavía no se entiende cómo el piquetero oficial Luis D'Elía que fue atrapado «in fraganti» cometiendo un delito como el copamiento de la Comisaría 24ª de La Boca sigue libre. Y otro, Raúl Castells, que tomó un casino está detenido por «rebeldía» y no por un delito grave como es haber extorsionado a los directivos de esa casa de juego para obtener fondos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hoy, Castells utiliza su detención para alentar la rebelión de sus seguidores. Por caso, la fiscal de Mercedes Noemí Riera debió ir hasta la alcaldía donde está detenido para tomarle declaración y así evitar incidentes.
Precisamente ayer -y para seguir detenido por lo menos 10 días más-Castells hizo uso de su derecho constitucional de no declarar, demorando de este modo una definición sobre su situación procesal. Mientras tanto la Justicia duda si le imputa el delito de extorsión.
El caso de D'Elía es menos entendible aún. El juez Norberto Oyarbide cuando estaba a cargo de la causa le imputó 11 delitos, pero el juez Jorge Urso (que es implacable para los casos que le conviene) todavía no lo citó a declarar. Ni siquiera figura como imputado.
Insólito porque hay testigos que declararon que el piquetero agredió a policías y rompió patrulleros y mobiliario de la sede policial. D'Elía se aprovecha de la pasividad de los jueces y hasta desafía: dice que su detención lo convertiría en un héroe nacional. Muy grave.
Dejá tu comentario