23 de febrero 2004 - 00:00

Desafían los piqueteros acusación de Kirchner de ejercer extorsión

Los piqueteros duros redoblaron el enfrentamiento con el gobierno que los acusó de "extorsión" por sus injustificadas agresiones al público. Desafiantes, esta semana harán dos paros piqueteros con cortes de rutas, puentes y calles. Será otra semana complicada, porque los "piqueduros" han decidido ignorar el alto nivel de rechazo que esta metodología de protesta provoca en la población. Ya circula por Internet una cadena de e-mail llamando a un "cacerolazo" y "apagón" para el miércoles contra los cortes. Un poco serio Raúl Castells desoyó la advertencia y hasta se animó a lanzar un reto al presidente Kirchner "en todos los terrenos", inclusive en el electoral. Señal también de que sinceran su proyecto político y se avienen a encuadrarse en lo institucional que violan cuando cortan calles.

Amenazan con otra semana de protestas. El miércoles manifestarán frente al Congreso por ley laboral y el jueves cortarán otra vez rutas en todo el país.
Amenazan con otra semana de protestas. El miércoles manifestarán frente al Congreso por ley laboral y el jueves cortarán otra vez rutas en todo el país.
Desafiantes, los «piqueduros» del jubilado Raúl Castells y de Néstor Pitrola redoblarán el enfrentamiento al gobierno con dos protestas en la calles: el miércoles con un «abrazo» simbólico al Congreso y el jueves (como todos los 26 de cada mes) con un nuevo corte en el Puente Pueyrredón, para recordar las muertes de los piqueteros Maximiliano Kostecki y Darío Santillán.

El ala dura de los desocupados buscará así poner en aprietos a un gobierno que luego del corte piquetero del jueves comenzó a profundizar la otra fase de su estrategia para restar poder a las agrupaciones de desocupados que no le responden.

Néstor Kirchner
acusó a los sectores más combativos de los desocupados de tener «actitudes represivas» y «métodos extorsivos» y que después todos los funcionarios del gobierno se encolumnaron detrás de estas expresiones. Esta semana parece ofrecerles a los piqueteros el compromiso de una revancha.

Fue un intento de ampliar la brecha que existe entre estas agrupaciones y la población. El mal humor ya está instalado: es alto el nivel de rechazo y poca la gente que los activistas arrastran tras de sí. Además, los que van a cortar rutas y puentes lo hacen por miedo a perder el plan de Jefas y Jefes de Hogar y los bolsones de co-midas que manejan los líderes de estas organizaciones.

• Encuestas

Por eso, tampoco fue una coincidencia que los diarios que le son afines a la administración kirchnerista se ocupasen ayer de revelar (al mismo tiempo) los resultados de dos encuestas que muestran que 60% de la población está en contra de los cortes de ruta y calles y que 40% considera que esta mecánica de protesta tiende a debilitarse. Como pocas veces, en esos medios se resaltó que los dirigentes que llevan adelante estas protestas están liderados por grupos de la «izquierda radicalizada» que en las últimas elecciones apenas alcanzaron 2% de los votos. Incluso, ya circula por Internet una cadena de e-mail llamando el miércoles a las 20 a un «cacerolazo», «bocinazo» y apagones para rechazar los cortes de calles.

La otra parte de la ofensiva gubernamental, tiende a mostrar a los «piqueduros» como grupo focalizado que está actuando al margen de la sociedad, pero desde la visión de otros desocupados. En la batalla por lograr su aislamiento tienen fuerte incidencia, Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete. Los «piqueblandos» actúan como voceros de los deseos del gobierno. De súbito reniegan de los cortes de ruta y ya descreen de esta metodología de protesta. Es más, están a favor de que desaparezcan (si no fuera por la coyuntura, habría que reconocer que D'Elía y Alderete abandonaron el infantilismo político, pero son muchas la dudas).

Esa es la tesis de la Corriente Clasista y C o m b a t iva (CCC), que en otras épocas tuvo a
Carlos «El Perro» Santillán como centro de la protesta nacional, pero cuyo sindicato quedó ahora en manos de Alderete, el ex obrero del gremio de los metalúrgicos y de los camioneros, quien -además-supo dar cátedra en Uruguay sobre los cortes de ruta.

Sobre este eje rotan todas las posturas de la CCC. Por lo menos es lo que dejó en evidencia su coordinador
Amancay Ardura, quien sostiene que la metodología de los piquetes puede replantearse para que el movimiento de protesta no quede alejado de otros sectores sociales.

«Si uno produce un hecho con 500 personas y perjudica a 20 mil, hay algo que está mal en la decisión»
, sostuvo Ardura.

Una teoría similar maneja la agrupación Aníbal Verón, cada vez más divididos y en medio de una furiosa interna después de la muerte de
Kostecki y Santillán.

Juan Cruz Daffunchio
, del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, planteó que «el corte es la huelga de los que no tienen trabajo», pero admitió que «no se puede hacer un paro todos los días porque el efecto es que al final se termina discutiendo por el piquete y no por los problemas de fondo. Esto es lo que nos tenemos que replantear los líderes de las agrupaciones de desocupados», opinó el dirigente del MTD.

Muchos de los integrantes del Aníbal Verón están siendo asistido por el gobierno y temen perder este privilegio si continúan plegándose a los cortes de rutas y calles.
De esto ya le habló una venida a prudente Hebe de Bonafini convertida en una especie de asesora espiritual de algunos funcionarios del gobierno.

• Sobrepasados

Por el contrario, Néstor Pitrola, del Polo Obrero (PO), está convencido de que la utilización o no del corte de ruta no la va a decidir una organización ni un dirigente porque «ya tiene una vigencia y trascendencia y es algo que nos sobrepasa».

Para Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), todo sigue igual. Incluso se pronunció en favor de «enfrentar» al presidente Kirchner «en todos los terrenos», también el electoral.

Lo concreto es que hoy habrá una reunión que será clave en la pulseada política que los
«piqueduros» mantienen con el gobierno. Los dirigentes de los principales movimientos de desocupados que integran el Bloque Piquetero Nacional, se reunirán para terminar de delinear cómo será la forma de protesta contra la ley de reforma laboral, y en reclamo por los 250 mil planes de empleo dados de baja.

Será, también, una semana donde el gobierno presionará al máximo para dejar en solitaria pelea a los piqueteros combativos y mantener en línea a los sectores que logró poner bajo sus alas protectoras.

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