Los socialistas democráticosy la disidente radical Elisa Carrió rompieron ayer formalmente con elbloque de diputados nacionales de la Alianza y formaron una minibancada, quecomo primer acto de rebeldía rechazará el presupuesto del 2001. El grupo invitóa sumarse a la Carrió y a otros legisladores que son minoría en elFrepaso como sus primos hermanos del PSP y la sindicalista Alicia Castro.Por ahora, sólo la chaqueña se mostró dispuesta a acompañarlos. «Yo, con Dela Rúa, no tengo nada más que ver», viene declarando Carrió en losraids televisivos de la última semana. Carrió, por su lado, rechazó lainvitación.
Liberados por la salida de CarlosChacho Alvarez del gobierno, Alfredo Bravo y compa-ñía pusieron fina diez meses en los que hicieron malabares para sobrevivir entre compañeros queaprobaron el impuestazo y la reforma laboral, entre otras leyes que rechazaronabiertamente. Lo que fue una amenaza in crescendo de eyección, ayer setransformó en realidad.
De muy buenas vinculaciones-pasadas y actuales-con Raúl Alfonsín, estos socialistas vuelven a latrinchera propia como en 1991, cuando el porteño Bravo obtuvo unasolitaria banca por la Unidad Socialista. Con la llegada de su coterráneo HéctorPolino, animaron el bloque Honestidad, Trabajo y Transparencia, junto al exfiscal Ricardo Molinas y el recientemente desaparecido socialistapopular Guillermo Estévez Boero. A mediados de la década pasada, ya seintegraron a la corriente liderada por Alvarez. Y, a partir del 10 dediciembre, animaron la entente con los radicales.
Distancias
En la víspera, Bravo provocóbastante confusión con el anuncio que hizo por radio y TV. «No pertenecemosmás a la Alianza a nivel nacional», informó sin dejar aclarado que eldivorcio sólo se circunscribe al Congreso e involucra a los tres representantesdel PSD, él mismo, Héctor Polino y el bonaerense Jorge Rivas.Para generar más dudas, marcó distancias con el chachismo y señaló que «novolveremos al Frepaso mien-tras haga seguidismo» a Fernando de la Rúa.En realidad, la posición quedó taxativamente reflejada en un documento que seterminó de discutir por la mañana, durante un cónclave en la Casa del Pueblo.Allí se impuso por 2/3 el criterio secesionista. Según ese «paper», loslegisladores del PSD dejaron de formar parte «el brazo parlamentario deloficialismo», debido a las grandes diferencias que mantienen con el gobierno.Fue un correlato de dos deliberaciones, de la junta ejecutiva y del consejonacionales, que el fin de semana pasado autorizaron, unánimemente, a losdiputados a lanzarse por cuerda separada del bloque aliancista.
En alguna medida, lossocialistas tomaron una actitud similar a la de Alvarez, aunque demanera orgánica, mediante discusión interna. De ahí que al vicepresidenterenunciante se lo criticara en privado por haber tomado una resoluciónpersonal, sin consulta o comunicación previa a los socios chicos del Frepaso.
La ambigüedad de lasdeclaraciones de Bravo produjo un tembladeral intestino al mediodía. NorbertoLa Porta, que había votado favorablemente la salida del trío de la Cámarabaja, salió a diferenciarse. Hoy es secretario de Medio Ambiente de AníbalIbarra (ver nota aparte).
En la vereda laportista,acusaban a Rivas de alentar la «confusión» (¿o anticipo?) de Bravo.El bonaerense -de acuerdo con esta visión-tiene pocas chances de ser reelectoen la banca el año que viene y, en consecuencia, no tiene nada que perder. Losamigos de Rivas explicaban que Bravo hablaba de que «rompimoscon la Alianza a nivel nacional», porque para él la Alianza es el bloque deDiputados. Por supuesto, desmentían que el cacique provincial estuvieramotivado por la dificultad para continuar en el Congreso, más allá de 2001. «Siquisiera la reelección, trataría de congraciarse con Alvarez y hasta con De laRúa», lo justificaban.




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