Desde la cero de hoy, 32 días antes de las elecciones del 27 de abril, arranca la saturación de propaganda de los candidatos políticos por televisión, medio en el que se habrán de consagrar los mayores esfuerzos económicos. Ya se conocen los cortos del menemismo, también los de los otros postulantes y, al parecer, el oficialismo ha comprometido los mejores horarios de difusión para su delfín santacruceño. El único problema es que la guerra en Irak ha tapado otras inquietudes de los televidentes y el gasto puede consumirse en forma inútil.
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