Hay un intenso diálogo entre el menemismo y Mauricio Macri con partido propio en la Capital Federal. El propósito es concentrar una alianza con vistas a la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El justicialismo del lado de Menem, si hay interna partidaria en la Capital Federal, querría esa alianza para ganarla y llevarse los símbolos partidarios para la elección general capitalina, que por ley de su Legislatura debe realizarse 60 días después de los comicios para presidente de la Nación, o sea, a partir de julio.
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Daniel Scioli se volcó últimamente al duhaldismo y existe la posibilidad -aunque remota-de que los bonaerenses lo impulsen como candidato a vicepresidente de Néstor Kirchner. Remota porque el duhaldismo prefiere un nacido en la provincia para secundar a su hombre Kirchner.
La posición de Scioli se torna difícil porque el propio Kirchner tiene, a su vez, su hombre para jefe de la Ciudad en la elección, que es el ex Opus Dei Gustavo Béliz, derivado ahora al peronismo de izquierda. Pero es evidente que por el dominio que tiene sobre él será el duhaldismo y no Kirchner quien disponga sobre el candidato en Capital y podría inclinarse por Scioli o juntarlos a ambos.
De cualquier manera, ni Scioli ni Béliz juntos llegan a la mitad de la intención de voto que acumuló ya Macri. Más si éste fuera on la sigla del PJ del lado de Carlos Menem. Macri puede prescindir de alianzas, pero un Menem asumido el 25 de mayo como presidente de la Nación podría serle decisivo para elección de jefe de la Ciudad cuando se vote posiblemente en la segunda mitad del año.
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