Islamabad y Kandahar (DPA, ANSA, AFP) - Los marines estadounidenses que permanecen en Afganistán fueron puestos en alerta mientras continúa la infructuosa búsqueda del terrorista Osama bin Laden. Una nueva versión indica que Estados Unidos nunca lo encontrará, ya que éste está muerto y su tumba fue aplanada, según aseguró un dirigente del derrocado régimen talibán citado por el periódico «Pakistan Observer».
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El comandante Dave Cullers, portavoz del comando central estadounidense, se negó a informar si el incremento de la alerta responde a una amenaza específica.
En tanto, el dirigente talibán citado por la prensa paquistaní advirtió que «EE.UU. nunca va a lograr su anhelado objetivo de capturar a Osama vivo o muerto». La fuente, no identificada, afirmó haber concurrido al entierro de Bin Laden realizado con honores militares y ante 30 colaboradores de Al-Qaeda.
Según esta fuente, Bin Laden murió de forma «pacífica y natural» a mediados de diciembre cerca de las montañas de Tora Bora, a causa de la falta de tratamiento de una grave complicación de sus problemas pulmonares. «Tenía un aspecto pálido y débil, pero tranquilo y relajado», informó el jefe talibán. «Al igual que otros lugares en Tora Bora, su tumba también debe de haber desaparecido» como consecuencia de los persistentes bombardeos de la aviación estadounidense, indicó. El vocero estadounidense en la región, Kenton Keith, admitió la posibilidad de que el cuerpo de Bin Laden yaciera bajo los escombros de Tora Bora, aunque se desconocía la versión de que ya hubiera sido enterrado. La tumba habría sido aplanada de conformidad con su creencia wahabi (radical islámica).
En tanto, el nuevo gobierno afgano que encabeza Hamid Karzai se propone formar un ejército profesional para garantizar la seguridad en Afganistán. Un ejército profesional que reúna soldados procedentes de todas las etnias afganas permitiría a Karzai consolidar su frágil coalición gubernamental, resultado de los acuerdos firmados en Bonn el 5 de diciembre.
Además acaba de asegurarse el respaldo del poderoso jefe de guerra uzbeko Abdul Rashid Dostam, jefe de Mazar i Sharif, confiándole el puesto de viceministro de Defensa. Dostam había criticado los acuerdos de Bonn y sobre él pesan serias acusaciones por su actuación antes de que asumieran los talibanes en Afganistán hace más de cinco años.
En Kandahar, un grupo de árabes miembros de Al-Qaeda provocaron una revuelta en el hospital en el que estaban siendo atendidos y amenazaron con explotar bombas. Hubo tiroteos con las milicias afganas y los marines estadounidenses se hicieron cargo de algunos prisioneros una vez que fueron sometidos. Además, en la región de Tora Bora, otros ocho miembros de Al-Qaeda fueron detenidos.
Por otra parte, la avanzada de militares de Yemen sobre hombres armados que pertenecerían a Al-Qaeda, dejaron hasta el momento 28 muertos según fuentes hospitalarias de ese país, mientras que el gobierno sudanés ordenó el cierre de sus fronteras a cualquier miembro de la organización terrorista. Sudán y Yemen fueron indicados por los EE.UU. como posibles objetivos militares por su presunta protección al terrorismo, por lo que estos hechos son vistos como una reacción preventiva.
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