Las peleas de verano en la Coalición Cívica (CC) de Elisa Carrió ya superaron las barreras ideológicas. Ahora los diputados del ARI, de la UCR de Margarita Stolbizer y los rebeldes del ARI 8+ debieron apelar a los buenos oficios del mediador del presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner, para aplacar la feroz guerra de despachos que afecta a la cada vez más atomizada fuerza de la ex candidata presidencial.
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Es que, según relatan voceros de la Coalición Cívica, los díscolos del ARI renunciaron al bloque que obedece a Carrió, pero no a sus comodidades inmobiliarias. El amplio piso ubicado sobre la avenida Rivadavia frente al Congreso, donde están las oficinas del interbloque de la CC, sigue siendo ocupado por el personal administrativo y de prensa que responde a Eduardo Macaluse, María América González y Marta Maffei, algunos de los diputados que tras las elecciones del 28 de octubre huyeron espantados de las huestes de Carrió como consecuencia del desembarco de figuras como Patricia Bullrich y Enrique Olivera, a quienes consideran inadmisibles exponentes del conservadurismo y la derecha argentina.
Pero con la nueva conformación de la Coalición Cívica, que incluye a los cinco diputados «margaritos» que obtuvieron una banca gracias al segundo puesto obtenido por Stolbizer en la provincia de Buenos Aires, los despachos no alcanzan para todo el personal de planta de los nuevos legisladores. Por eso los radicales aliados a Carrió ya le reclamaron a Fellner el desalojo de los « okupas» del ARI rebelde. «Que se busquen sus propias oficinas. Ellos renunciaron a la Coalición Cívica y esos despachos nos corresponden reglamentariamente a nosotros», se quejaron los «margaritos».
Ante el reclamo, Fellner, ex gobernador de Jujuy, llevó al disgustado Macaluse a visitar las oficinas que quedaron vacantes en el disminuido bloque de la UCR, pero ninguna fue del agrado del arista rebelde. Por ahora, aristas puros, aristas rebeldes y radicales «margaritos» siguen sin poder solucionar su pelea por los despachos.
En la UCR también hubo una violenta discusión entre correntinos que motivó la intervención de la Policía en el noveno piso del anexo de Diputados. Ricardo Colombi, radical lavagnista, renunció a su banca y pretendía dejarle su despacho al electo Agustín Portella. Pero el suplente de Colombi era, en realidad, José Roldán, quien pertenece a la órbita política de su primo, Arturo Colombi, un radical alineado con la Casa Rosada. Tanto Portella como Roldán reclamaban el despacho de Ricardo Colombi, y la pelea alcanzó tal grado de agresividad que debió intervenir el personal policial acreditado en la Cámara baja. Otro conflicto que deberá resolverse en marzo, cuando arranquen las sesiones ordinarias.
El oficialismo también debió superar algunos obstáculos para poder acomodar a sus más de 130 diputados. Los ex gobernadores Felipe Solá (Buenos Aires) y Jorge Obeid (Santa Fe) obtuvieron despachos de privilegio en el Palacio Legislativo, pero debieron soportar la lenta mudanza del peronista opositor Eduardo Camaño y del santacruceño antikirchnerista Eduardo Arnold.
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