8 de abril 2005 - 00:00

Diputados K prefieren la guerra con Duhalde

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Los 30 diputados kirchneristas -que aspiran a convertirse en 60 después de las elecciones- organizaron el miércoles por la noche una demostración de fuerza para intentar avanzar hacia el control del bloque peronista. Anunciada entre sus pares como una «comida social», Daniel Varizat (Santa Cruz), Osvaldo Nemirovsci (Río Negro) y «Fredy» Fernández (Mendoza) reunieron en un restorán cercano al Congreso a un grupo de kirchneristas, algunos «no convencionales», a los que sumaron formoseños, cordobeses, santafesinos y sanjuaninos. Todo un festejo para un bloque que cuenta los diputados como porotos en el truco. En la reunión se vieron y escucharon algunas curiosidades. Por ejemplo, se confirmó el distanciamiento de los diputados K con los transversales de izquierda. En el mismo restorán donde se habían convocado (Prosciuto, en Junín y Sarmiento, reducto habitual de los kirchneristas), ocupaban una mesa en la planta baja Miguel Bonasso, Eduardo Luis Duhalde y Francisco «Barba» Gutiérrez. Mientras los 30 iban ingresando y pasaban junto a esa mesa, sólo se escuchaba el clásico «buenas, buenas», sin cruzar más palabras. Los K ya le facturan al grupo Bonasso lo mismo que hace un año le cuestionaban los duhaldistas: aparecer en los medios como amigos del Presidente y luego votarle en contra en el recinto los proyectos políticamente más complicados.

• Temas de conversación

Entre las 16 mujeres y los 14 varones presentes hubo algunas caras nuevas e incluso se dignaron sentarse a la mesa distintas corrientes del kirchnerismo enfrentadas en la interna de la Casa Rosada, que tiene los mismos condimentos que la de otros bloques mayores.

Se sumaron, entonces, los formoseños Rodolfo Roquel, Adriana Bortoloziy Graciela de la Rosa, el mendocino Guillermo Amstutz, el sanjuanino Ruperto Godoy, el santafesino Gustavo Marconato -muy kirchnerista, pero generalmente líbero porque no termina de cortar con sus jefes en el PJ provincial-, la cordobesa Alicia Narducci, Marcela Bianchi de Lomas de Zamora y los santacruceños que no comulgan ahora con la Corriente Federal, como Alicia Esteban y Varizat.

Como en la Capital Federal los presentes no tenían demasiado que hacer, aunque se lo quiso negar, el tema de conversación en la mesa fue Cristina Kirchner y su posible candidatura a senadora por la provincia de Buenos Aires. (Ver vinculada).

Todas eran sentencias que parecían inapelables, como quien habla conociendo los secretos más recónditos de la Casa Rosada. «Si va, es con Balestrini o Kúnkel, y es con guerra», se decía, descartando cualquier posibilidad de ir a elecciones en la provincia en acuerdo con Eduardo Duhalde.

Otro patagónico siguió en el descarte de posibilidades:
«Lo de Juanjo Alvarez -por una posible ubicación en listas cerca de Cristina K- hay que dejarlo totalmente de lado. Es una cuestión de piel. Cristina lo odia, es imposible».

Como todo era futurología bonaerense, la lista de diputados quedó también en el centro del análisis: «El pingüino aprieta con Kúnkel pero, en realidad, si hay acuerdo, quiere llevarlo a Aníbal, que al final le va a resultar más digerible a Duhalde». Sobra aclarar que ninguno de los presentes tenía una simpatía desbordante por el ministro de Economía, aunque en realidad esa regla puede aplicarse a todo miembro del gabinete -salvo Roberto Lavagna a quien consideran hoy insustituible- ya que muchos de los actuales diputados aspiran a ocupar desde diciembre alguna oficina en el Ejecutivo.

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