Divide ya a radicales el acuerdo con Carrió
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Elisa Carrió
«A mí me cuesta creer que el radicalismo se una a la Coalición Cívica, ya que pienso que aún no está formada del todo y no tiene claras sus ideas; hay posiciones totalmente antagónicas», dijo el ex candidato a gobernador que debió competir con Stolbizer por el espacio radical en la provincia de Buenos Aires. Y como única arma de seducción para retener dirigentes, Alfonsín intentó: «Hay que quedarse en el radicalismo porque éste es un partido en constante construcción y muy democrático».
Lo cierto es que más allá de que por ahora se lo plantee como una estrategia meramente parlamentaria, la idea de integrarse a la Coalición Cívica es considerada en el comité nacional de la UCR como una de las pocas chances posibles para enfrentar no sólo al gobierno, sino también a los radicales K que ya amenazan con volver al partido, pero para copar la conducción y dejar el sello como un aliado del gobierno.
La principal tarea de Morales por estos días es preparar la cumbre partidaria de Córdoba del último fin de semana de noviembre. Allí, con Negri como anfitrión, debatirán precisamente ese tema: el futuro de la UCR tras la elección en la que llevando a Roberto Lavagna como candidato a presidente no consiguieron más que el tercer puesto.
El ex ministro, a pesar de haber anunciado con Morales que continuarían juntos, parece haber pasado ya a la historia para la UCR. Su figura no sólo es incompatible para Carrió, sino también para muchos radicalesque lo apoyaron sólo por obediencia partidaria. El caso de Mario Negri es quizás el más claro de todos.
Frente a ese escenario y a la convocatoria de hoy del mendocino Julio Cobos a mandatarios y dirigentes radicales kirchneristas para reorganizar la concertación plural, poco tiempo le queda al comité nacional de la UCR para tomar decisiones.
Por eso no extrañó que Morales pareciera ofrecerles a los suyos un camino junto con Carrió para mantener la tropa unida después de la derrota: «Hay una mayoría del pueblo que no votó por el gobierno y que tiene expectativas en toda la oposición. Lo menos que tenemos que hacer es un frente común, sobre la base de una agenda parlamentaria conjunta, no electoral, que incluya temas institucionales, como el de superpoderes, independencia judicial, transparencia y control», abundó ayer Morales para disgusto del alfonsinismo y hasta intentó cerrar las heridas recientemente abiertas con la arista: «No tenemos ningún problema en dialogar, a pesar de los desaires que le hizo al partido».




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