7 de noviembre 2007 - 00:00

Divide ya a radicales el acuerdo con Carrió

Elisa Carrió
Elisa Carrió
«La sensación es de que nadie dice la verdad en este tema.» Así resumió ayer un alfonsinista la situación que se vive en el radicalismo tras los continuos contactos de Elisa Carrió con dirigentes partidarios como el cordobés Mario Negri, el mendocino Víctor Fayad o el porteño Ricardo Gil Lavedra. La UCR entró así en un debate donde se cuestiona internamente si lo que avanza junto con Carrió es la conformación de un frente parlamentario de oposición al gobierno o se está gestando algo más orgánico que esa opción. Por eso muchos descreen de algunas declaraciones públicas: «Si lo que se pretende es un diálogo para establecer una estrategia parlamentaria común, el diálogo debe ser con Gerardo Morales, no con los dirigentes por separado», se argumenta en el alfonsinismo. El temor cundió porque saben que la intención de la chaqueña es armar un frente opositor llevándose a los radicales no K que ganaron en sus distritos y que para eso hoy tiene suficiente poder de convocatoria.

  • Señales

  • Hasta ahora ninguno de los radicales que habló con Carrió fue mas allá de reconocer un acercamiento que podría conducir a la construcción de un amplio bloque opositor. En ese grupo muchos ya suman a operadores del macrismo, a Ricardo López Murphy y, por supuesto, a todo el grupo que llegó a las elecciones dentro de la Coalición Cívica, como Margarita Stolbizer, Patricia Bullrich y, con pronóstico reservado aún, los socialistas.

    De todas formas, las señales que se escuchan dentro del radicalismo no son demasiado claras. Mientras los bonaerenses que siguen a Stolbizer anunciaban ayer que sus diputados e intendentes integrarían el bloque de la Coalición Cívica, el propio Morales reconoció casi como inevitable abrir el dialogo con Carrió.

    «Hay que poner límites a los excesos del gobierno. Creo que es ineludible un diálogo con Carrió, Stolbizer y todos los referentes de la oposición. Tenemos que articular la oposición, debatirla agenda, el pacto social, entre otros temas», explicó ayer Morales.

    Ricardo Alfonsín, casi en representación de su padre, se paró inmediatamente en la vereda contraria. Fueron él junto con el ex presidente quienes trataron a Carrió de «traidora al radicalismo» y hasta la acusaron de tener alucinaciones.

    «A mí me cuesta creer que el radicalismo se una a la Coalición Cívica, ya que pienso que aún no está formada del todo y no tiene claras sus ideas; hay posiciones totalmente antagónicas», dijo el ex candidato a gobernador que debió competir con Stolbizer por el espacio radical en la provincia de Buenos Aires. Y como única arma de seducción para retener dirigentes, Alfonsín intentó: «Hay que quedarse en el radicalismo porque éste es un partido en constante construcción y muy democrático».

    Lo cierto es que más allá de que por ahora se lo plantee como una estrategia meramente parlamentaria, la idea de integrarse a la Coalición Cívica es considerada en el comité nacional de la UCR como una de las pocas chances posibles para enfrentar no sólo al gobierno, sino también a los radicales K que ya amenazan con volver al partido, pero para copar la conducción y dejar el sello como un aliado del gobierno.

    La principal tarea de Morales por estos días es preparar la cumbre partidaria de Córdoba del último fin de semana de noviembre. Allí, con Negri como anfitrión, debatirán precisamente ese tema: el futuro de la UCR tras la elección en la que llevando a Roberto Lavagna como candidato a presidente no consiguieron más que el tercer puesto.

    El ex ministro, a pesar de haber anunciado con Morales que continuarían juntos, parece haber pasado ya a la historia para la UCR. Su figura no sólo es incompatible para Carrió, sino también para muchos radicalesque lo apoyaron sólo por obediencia partidaria. El caso de Mario Negri es quizás el más claro de todos.

  • Poco tiempo

    Frente a ese escenario y a la convocatoria de hoy del mendocino Julio Cobos a mandatarios y dirigentes radicales kirchneristas para reorganizar la concertación plural, poco tiempo le queda al comité nacional de la UCR para tomar decisiones.

    Por eso no extrañó que Morales pareciera ofrecerles a los suyos un camino junto con Carrió para mantener la tropa unida después de la derrota: «Hay una mayoría del pueblo que no votó por el gobierno y que tiene expectativas en toda la oposición. Lo menos que tenemos que hacer es un frente común, sobre la base de una agenda parlamentaria conjunta, no electoral, que incluya temas institucionales, como el de superpoderes, independencia judicial, transparencia y control», abundó ayer Morales para disgusto del alfonsinismo y hasta intentó cerrar las heridas recientemente abiertas con la arista: «No tenemos ningún problema en dialogar, a pesar de los desaires que le hizo al partido».
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