Jorge Bergoglio encerrará hoy a los obispos en el Episcopado para debatir sobre la crisis del campo.
Con reproches tanto para Cristina de Kirchner como para las entidades rurales, Jorge Bergoglio reúne de urgencia a la Comisión Permanente del Episcopado preocupado por la amenaza a la «paz social». La irrupción de la Iglesia Católica en la crisis del campo se extenderá hasta el sábado próximo, cuando la Pastoral Social de Jorge Casaretto se reúna en Mar del Plata junto al gobernador Daniel Scioli.
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Bergoglio emitirá hoy un crítico documento donde exhortarán de urgencia a las partes a retomar el diálogo bajo la advertencia de posibles desbordes sociales. Los inquietantes informes de los obispos y arzobispos de las zonas más calientes del conflicto, como Jorge Lozano, en Gualeguaychú, José María Arancedo, en Santa Fe, y Pedro Olmedo, en Jujuy, se suman a la preocupación personal del jesuita por la presencia de Gendarmería en las rutas, sumada a la movilización de camioneros, piqueteros y hasta el encierro transitorio de ocho productores rurales de San Pedro el sábado pasado.
Bergoglio reclamó a Cristina de Kirchner un «gesto de estadista» antes de abordar su vuelo de regreso a Buenos Aires, la semana pasada en Roma. Los exégetas del pensamiento del cardenal aseguran que esa frase contiene un grado de reproche indisimulable hacia la Casa Rosada por el cierre unilateral del diálogo tras el masivo acto del campo, con una Virgen en el escenario, el 25 de mayo pasado.
Pero para no herir susceptibilidades kirchneristas, Bergoglio desdoblará su urgente exhortación al diálogo. El reclamo del Episcopado estará dirigido tanto a las entidades rurales como a la Casa Rosada sin ofrecimiento formal de mediación. Los obispos ya realizan una gestión de facto en favor del diálogo y fueron propuestos por la mesa de enlace de Luciano Miguens ( Sociedad Rural), Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas) y Fernando Gioino (Coninagro) como mediadores en el conflicto. A menos que haya una aceptación expresa de la Presidente sobre esta mediación, los obispos seguirán moviéndose en las sombras, tal cual lo hizo Casaretto, quien recibió en la sede del Obispado de San Isidro a Miguens el día previo al último levantamiento del paro agrario.
Responsabilidad
El Episcopado reclamará además responsabilidad a ambas partes para dar por superado el conflicto y poder así abordar problemáticas que desde la óptica de la Iglesia Católica son prioritarias, como la «pobreza escandalosa» denunciada ayer por el obispo Fernando Bargalló, de Cáritas. Esta doctrina episcopal fue adelantada por el Arzobispado de Buenos Aires al hacer circular un documento del obispo Olmedo, de Humahuaca, sobre una presunta operación política para ocultar detrás de la pelea con el campo males como la desnutrición, el desempleo y la inflación.
«Nadie puede dejar de reconocer la desigualdad, y una situación de marginalidad y exclusión social que es escandalosa. Hay millones de argentinos que viven situaciones de pobreza y marginalidad», advirtió el prelado, quien llamó a responder con generosidad a la colecta anual de esa organización de la Iglesia, prevista para este fin de semana.
Tras exhortar a los argentinos a que «el individualismo no anestesie la sensibilidad», el obispo de Merlo-Moreno consideró, citando un documento del Concilio Vaticano II, que en la Argentina de hoy «no se explica que el lujo pulule con la miseria». Semanas atrás, Kirchner y funcionarios de su gabinete salieron a cruzar a Casaretto, quien cuestionó los índices oficiales de la pobreza, que difundieron un descenso a 20,6% en el primer trimestre del año.
La cumbre extraordinaria de la Comisión Permanente del Episcopado reunirá a unos 25 obispos que representan a cada una de las diócesis del país y a las principales comisiones pastorales desde las 9:00 en la sede del Episcopado, ubicada en Suipacha al 1000.
Exposiciones
La reunión se extenderá hastalas 15:00 y allí los prelados expondrán la situación que cada uno vive en su zona, de acuerdo con la medida de fuerza que mantienen los productores agropecuarios.
Desde el gobierno aseguraron que la reunión extraordinaria de hoy no les preocupa e intentaron minimizarla al sostener que «no está en riesgo la paz social», tal cual había advertido Bergoglio. «Nunca nos preocupa que algún sector convoque para aportar soluciones», fue la opinión oficial expresada por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
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