La audiencia dispuesta por la jueza federal María Servini de Cubría para intentar llegar a un acuerdo entre las cabezas del Congreso Nacional del PJ y los miembros del Consejo Nacional fracasó ayer al mediodía ante la ausencia de Eduardo Duhalde y de quien aparecía como su suplente, Eduardo Camaño.
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A la convocatoria ordenada por la jueza con competencia electoral sólo concurrió Carlos Menem -acompañado por el gobernador pampeano, Rubén Marín-, ocasión en la que el ex jefe del Estado afirmó que estaba en uso de licencia de la presidencia del Consejo del PJ, hoy a cargo del vicepresidente Marín.
El mandatario pampeano sostuvo que «lamentaba que no hubiera venido la otra parte» y que su sector «ratificaba todas las presentaciones de su parte». Es decir, ratificó la decisión del Consejo de convocar a internas para elegir al candidato presidencial de PJ el 15 de diciembre, en abierta confrontación con lo aprobado por el congreso partidario en Parque Norte, de postergarlas hasta el 19 de enero, fecha en la que también se convocó a la renovación del Consejo del PJ. Resoluciones que deberán ser ratificadas el martes próximo, en una nueva convocatoria del congreso peronista.
Vestido con traje y corbata azul y camisa celeste, Menem arribó a escasos cinco minutos antes de la hora fijada para el inicio de la audiencia -a las 10.55-en un Peugeot azul. Los legisladores, junto con otra decena de allegados a Menem, se concentraron en el tercer piso del edificio, donde el problema mayor pasaba por conseguir monedas para la máquina expendedora de café. Se vio en el público al precandidato Ricardo Mussa.
• Renuncia
Fuentes allegadas a la causa señalaron que Duhalde se excusó de asistir al encuentro explicando que no era más presidente del Congreso Nacional del PJ, al que había renunciado el martes.
En la breve audiencia -tras aguardar la media hora de tolerancia que prevén las normas y la lectura y corrección del acta-, Menem tuvo tiempo para hacer comentarios sobre su alegría pues «por fin llovió en La Rioja» tras siete meses de sequía. Una manera de restarle importancia a la ausencia del duhaldismo y mostrarse despreocupado. En la espera, Menem estuvo contando a la jueza y al fiscal, mientras Marín hacía algunas acotaciones, sus experiencias en la caza del ciervo colorado y la pesca del tiburón. Luego de saborear un café esperando que transcurrieran esos treinta minutos, el ex presidente se dirigió al baño destinado al público, en el tercer piso, momento que aprovechó para dialogar con sus allegados. Después se reunió con Servini, el fiscal y Marín en una lectura comentada de los expedientes intervinientes. «No vinieron», fueron las únicas dos palabras con las que Menem relató a los diputados Lelia Chaya, Marta Alarcia y Claudio Sebastiani, entre otros. La audiencia se celebró en los tribunales de Comodoro Py, en la zona de Retiro, en forma imprevista, ya que inicialmente se había establecido que iba a tener lugar en el despacho que la jueza tiene en el Palacio de Justicia con entrada sobre la calle Tucumán al 1300. Este diario estuvo allí y le confiaron que el cambio de lugar se hizo para facilitar el más ágil desplazamiento de los citados.
El fiscal había reclamado la convocatoria -que se frustró ayer-, luego de realizar una exhaustiva descripción de las «controversias» judiciales existentes y tras concluir que sería deseable que esos diferendos se resolvieran políticamente, es decir, a través de un acuerdo.
En las afueras del tribunal, frente a la iglesia castrense Stella Maris, un grupo de 20 personas se constituyó en una virtual brigada antiescrache. Desfilaron con pancartas y banderas justicialistas en apoyo al ex presidente. Militantes identificados con la agrupación «8 de octubre», de Vicente López y San Martín, llegaron cerca de las 10.30 -media hora antes de la audiencia-, en un micro con altavoces.
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