Duhalde enfría con un viaje primera pelea con Kirchner
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Pero, para conciliar, ayer Duhalde se fue. Si quiso enviar un mensaje de paz, no eligió la mejor compañía: a Paraguay fueron Daniel Scioli, Ramón Puerta y Atanasof. La malquerencia, en general controlada, que juntos suman contra Kirchner, serviría como combustible para el Fokker que los trasladó.
Sin embargo, como oidor -en caso de que el contingente abuse del ejercicio de la acechanza- en Asunción, para participar del encuentro de parlamentarios del Mercosur, estará también Eduardo Arnold, el kirchnerista vicepresidente de la Cámara de Diputados.
Antes de trepar al avión, Duhalde mandó a sus amanuenses a dar por terminada la polémica. «No hay ni hubo pelea. No es motivo: no se está discutiendo nada de fondo. Es una discusión sin sentido», confió uno de los hombres que lo escolta a sol y sombra.
Pero si de gestos se trata, Duhalde parece hacer todo lo contrario a lo que profesan sus traductores: esta semana tiene previsto reunirse con Carlos Reutemann, quizá -junto a José Manuel de la Sota-uno de los dirigentes del PJ, salvo Carlos Menem, que más irrita a Kirchner.
Todavía no se sabe si la cita se concretará. Anoche, luego de estar todo el fin de semana en su casa de Lomas, Duhalde partió para Paraguay, de donde tiene previsto volver hoy al anochecer o mañana para luego partir a Montevideo por el resto de la semana.
Luego, el domingo, retoma su gira latinoamericana. Tiene encuentros previstos con Alvaro Uribe en Bogotá y con Hugo Chávez en Caracas, con lo que completa el circuito de visitas a presidentes de la Comunidad Andina, para apurar el demorado pacto entre ese núcleo y el Mercosur.
Para tomar más distancia, luego seguirá rumbo a Bruselas, para encontrarse con Romano Prodi y Javier Solanas, funcionarios de la Unión Europea. Y, si prosperan las gestiones de Eduardo Amadeo, hasta podría pasar por España para reunirse con el rey Juan Carlos.
Mientras tanto, menos globales, sus seguidores del PJ de Buenos Aires se juntarán mañana en la sede de Avenida de Mayo. Un sector, de los más críticos de Kirchner, quiere que los consejeros voten a mano alzada un documento de apoyo a la devaluación que ordenó Duhalde.
No está claro, siquiera, si la propuesta del duhaldismo de paladar negro llegará finalmente a pronunciarse en la mesa del Consejo del PJ. Si así se hace, el debate está garantizado. Y, en ese caso, no será fácil para Manuel Quindimil preservar la calma, cada vez más esquiva.
Al punto que, luego del griterío que se generó por asistir o no al acto kirchnerista del 11 de marzo, Duhalde ordenó que las cumbres del Consejo se hagan cada 15 días, en vez de semanalmente como ocurrió en los últimos años.
De todos modos, antes habrá un anticipo: lo dará esta noche Hilda Chiche Duhalde por TV. Ayer la diputada, que se trenzó con Cristina Fernández en Parque Norte, redactaba el «speech» de lo que dirá frente a las cámaras. En pocas horas, desechó varios borradores.




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