1 de noviembre 2004 - 00:00

Duhalde, de Maracaibo a Avellaneda sin escalas

Cachador como nunca, Eduardo Duhalde no dejó en paz en toda la noche a su acompañante al partido del sábado entre Independiente y Banfield, el intendente de Avellaneda, Baldomero Alvarez, que reúne entre sus curiosidades tener como hermana a la única árbitro internacional de fútbol femenino autorizada por la AFA (no la dejan dirigir aún partidos de primera A, por el cupo dirige intermedias y hace de juez de línea en la B). El ex presidente fue acompañado por dos Daniel: Daniel Tempone, ex delegado de él en YPF y secretario casi íntimo. El otro, Daniel Passarella, ex técnico de la Selección argentina y de River, que intercambió elogios con Duhalde por el juego deslumbrante de Rodrigo Palacio, figura de Banfield (aunque parte de su pase es propiedad de Boca, el club con el cual simpatiza en realidad Passarella) y del torneo local. En esa velada, anotó un gol espectacular desde mitad de cancha.

Le costó llegar al palco en la cancha de Independiente.

Algunos lo saludaban con afecto y otros lo miraban como adversario político y también futbolero. Más le costó la salida, porque su equipo le ganó 3-1 al local.

Duhalde venía de una estadía de descanso en la quinta de los Arcuri en San Vicente, y recopilaron en el entretiempo junto con «Cacho» Alvarez detalles del viaje que hicieron juntos la semana pasada a Venezuela, Ecuador y Brasil.

• Se entiende por qué gusta tanto esto del Mercosur a Duhalde: no sólo porque viaja mucho y le ha tomado gusto a vivir en el aire. También porque gente como Hugo Chávez o Lula da Silva le dan un trato que acá ni se sueña. Chávez lo subió -apenas llegó a Caracas el domingo pasado- a su avión personal y lo arrastró hasta Maracaibo. Allí lo hizo actuar de coanimador del programa «Aló Presidente», que duró seis horas. Fue una especie de reunión de gabinete transmitida en directo por TV y con llamadas de los oyentes.

• Chávez lo presentó con calificativos que no escucha ni en casa: lo llamó por TV el «hombre de las buenas nuevas» cuando habló de la firma de un tratado de integración sudamericana: «Es una de las mejores noticias que he oído en mucho tiempo -decía Chávez-. Cristo era el hombre de las buenas nuevas, de anunciar buenas nuevas. El andaba hablando de las buenas nuevas. Tú me trajiste esta mañana la buena nueva de que vamos a acordar». Después lo elogió por su presidencia como nadie: «Los pueblos y las situaciones paren, forjan sus liderazgos y van orientando sus caminos, surge Eduardo Duhalde, asume las riendas de aquel potro encabritado, aquella nación en la calle, aquel pueblo que es un pueblo aguerrido igual que el nuestro, el pueblo argentino. Bueno, y Eduardo Duhalde con paciencia, con mucho tino, con mucha bondad, comprensión, firmeza llevó a la Argentina en una transición, yo diría, sin ánimo de exagerar para nada, impecable. Y luego vinieron las elecciones y el gobierno de transición que solucionó la crisis, que sacó el barco del huracán, le dio paso al gobierno del compañero Néstor Kirchner, gobierno el de Duhalde, el de Néstor, afianzados en la raíz profunda de San Martín, en la raíz profunda de Perón, aquel general Perón». Música para sus oídos.

• No sabe Duhalde hasta ahora si un pasaje de ese programa que lo tenía por animador
era una indirecta para la Argentina, que le vende caños sin costura a Venezuela. Chávez de pronto exclama, dirigiéndose al presidente de Pdvsa, Alí Rodríguez: «Fíjate que hace poco me llegó una denuncia de Pdvsa, yo no te llamé a ti porque estabas por fuera del país, llamé a Rafael, no que Pdvsa decidió por allá no sé dónde una importación de tubos y resulta que según la información que mandé a constatar esos tubos se pueden comprar aquí, es la información que me da alguien; estoy esperando todavía los resultados de esa averiguación, si eso es cierto, la persona que propuso la importación de tubos y los que acordaron la importación de tubos, hay que rasparlos Alí, no pueden estar allí en la Pdvsa nueva chico, hay que rasparlos de ahí. Eso nadie puede decir que se están robando el dinero, no van a comprar tubos, pero entonces vienen las comisiones, ¿cuánto me quedó por la importación? Y es un daño para el país, ojalá que no sea cierto». «No es cierto», dice Alí. «Bueno, ya la investigación debe estar bien adelantada, yo creo en tu palabra. De todos modos, métele el ojo a todo y en todas partes, porque cuando corre dinero y bueno dígame el petróleo, eso se presta pues a negocios, esto y aquello».

• En ese momento se enteró Duhalde de que Chávez lo estaba haciendo participar, como antes a Luis D'Elía, de un acto de campaña para las elecciones de gobernador de ayer. En esa elección iba a las urnas por su reelección el gobernador local, que fue uno de los organizadores del golpe de Carmona de hace dos años. Chávez hizo pasar un video con ese personaje firmando el manifiesto del golpe y lo glosó: «Allá apareció la mano del puñal traicionero y asesino de Manuel Rosales a firmar el decreto de Carmona».

• Más en lo local, Duhalde transmitió que con Kirchner las cosas están mejor que nunca. Eso se escuchó en ese palco de Avellaneda. La frase que se le atribuye a Duhalde es: «Si el acuerdo cuesta darle tres o cuatro diputados a Néstor, no hay problemas». ¿Y Cristina?, le preguntan. Retruca que la está haciendo medir a Chiche, no ya en las encuestas habituales de sus consultores de Lomas, sino en los censos coincidentales de 15 mil casos que le hacen en las estaciones de trenes de Constitución y del conurbano. Curioso, escuchó además el relato de una de las peleas más agrias de la semana anterior, la que mantuvieron en el bloque PJ su jefe, José María Díaz Bancalari, y la diputada Graciela Camaño. Fue cuando ésta le dijo que no va a votar los superpoderes que pide el gobierno,»porque nunca se los voté a ningún presidente». Bancalari le respondió airado: «Hay un jefe político de la provincia, que se llama Duhalde, y que ha dicho que hay que dar esos superpoderes». Ella insistió en que no los va a votar y en la misma línea no firmó el despacho, algo que tampoco ha hecho otro protoduhaldista, Daniel Basile, que se niega a ese apoyo y a votar el Presupuesto 2005: «Mantiene un subsidio a obras energéticas de Santa Cruz, que figura en la boleta de cada consumidor de todo el país, y el señor Kirchner y el señor Acevedo mantienen el dinero de la provincia en Suiza. ¿Qué se han creído?». Que se peleen tan fuerte quienes manejan para el oficialismo el bloque PJ de Diputados es toda una radiografía: Duhalde ha dicho que va a renunciar a la presidencia del PJ provincial y hasta ahora se cree que le deja la silla a Bancalari.

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