13 de abril 2005 - 00:00

Duhalde: "Ya dejé de ser un político"

Los inquilinos del avión que llevó a Kirchner a Berlín se ocuparon ayer de reproducir los dichos del Presidente en un "off the record" en pleno vuelo. El primer mandatario, con pedido de que no lo señalasen como fuente de esas expresiones, halagó a los contradictores de Duhalde al calificar a su sector como "el peronismo que aceleró la caída de De la Rúa". Es la primera vez que el Presidente -que seguramente negará que eso salió de su boca, algo que no creen quienes ayer reproducían esos dichos- formula una acusación tan dura contra su predecesor. No se quedó ahí: "No me voy a dejar extorsionar por el PJ bonaerense que ahora lo ha querido extorsionar a Solá. Solá ha hecho bien en tratar de impedirlo". Sobre Duhalde, estuvo mordaz por su reunión con Menem: "No lo entiendo, jugó todo el prestigio que ganó como presidente por tomarse un café con él. Es como si peón comiera dama y rey en una jugada". Estas palabras las conocieron Solá y también Duhalde -en el avión viaja mucha gente amiga de los dos-. Este último respondió sobreactuando: "Eso que lo resuelvan los políticos, yo no soy más político".

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde empleó como nunca ayer el personaje. Enredado en los entresijos de la interna partidaria, enfrentó los micrófonos ansiosos sobre su rol en pelea del peronismo de Buenos Aires y descerrajó sin ponerse colorado: «Eso que lo resuelvan los políticos. Yo ya no soy más político». Lo acompañaba Carlos Ruckauf, quien aclaró que él sí sigue siendo político (los dos participaron de una reunión sobre la lucha contra la fiebre aftosa).

Fue en la sede del Instituto Argentino para el Desarrollo Integrado (IADI), la organizaciónque conduce su esposa Hilda Chiche Duhalde, adonde el ex presidente tuvo tiempo además para cabildear sobre la puja bonaerense con su ex canciller, la senadora Mabel Müller, el ex embajador Eduardo Amadeo y otros allegados.

Pocos minutos después, el ex presidente ingresaba en la sede partidaria del San Juan Tenis Club y se colgó a una serie de llamadas telefónicas y entrevistas personales con dirigentes de su sector para tejer acuerdos y desacuerdos para enfrentar a sus adversarios en la puja más encarnizada que le haya tocado pelear. Con alguno de sus visitantes, además, se entregó la práctica del noble deporte del tenis, lo cual hizo más visible su presencia en ese santuario del duhaldismo que es el San Juan.

• Propósitos

En esas reuniones, el ex presidente desmadejó las coincidencias y las contradicciones que existen entre los decretos que reglamentan las internas para elegir candidatos en el orden nacional y en la provincia de Buenos Aires. El análisis de sus expertos en la materia, grupo de encabeza el diputado Jorge Landau, dictaminó a favor de Duhalde: esas elecciones, según la letras de esos decretos, nunca podrían realizarse el mismo día.

Las elecciones provinciales deberían realizarse, a menos que Felipe Solá disponga alguna modificación, antes del 19 de junio, fecha que exigiría una convocatoria a más tardar el próximo martes 19 de abril. Las nacionales, en cambio, ya las ha convocado Néstor Kirchner para el 7 de agosto.

Esto frustra la intención que se le atribuye a
Solá -y que sus voceros admiten hablando en privado-de pegar la elección provincial a la nacional para producir un efecto de arrastre de Cristina de Kirchner como cabeza de lista a la senaduría en favor de sus candidatos a legisladores provinciales y municipales.

Que hoy legalmente sea imposible unir las dos elecciones cumple, en cambio, los propósitos de
Duhalde que está sujeto a la estrategia de disputar en el orden provincial con Solá («este muchacho», en el léxico que ha inaugurado) primero en (el junio) y después acordar una lista de candidatos nacionales para el cierre de agosto con el propio Kirchner. En la primera elección el duhaldismo sueña con que habrá acreditado su poder por sobre el gobernador y con esos títulos estar en una mejor posición para sentarse a hablar de candidaturas con el kirchnerismo.

Para lo que
no parece tener respuesta el duhaldismo es para enfrentar la segunda estocada de Solá, que es respaldar en cualquier eventualidad la idea de que sus candidatos compitan por fuera del PJ por los cargos en disputa el 23 de octubre. Con esto eludirían cualquier confrontación con los duhaldistas, a quienes arrastrarían a las urnas para
exponerlos al juicio del voto general.
Algo así como lo que le hizo el propio Duhalde a Carlos Menem en 2003: no darle la interna que el riojano podría ganar (como Duhalde podría ganar ésta) y llevarlo a una elección general para que se enfrentase con todo el arco del antimenemismo.

En esto
Solá no está solo: es lo que piensa hacer Kirchner con el Frente para la Victoria en Buenos Aires y en otras provincias. Mantenerse distante y en todo caso en paralelo al PJ para no comprarse el costo político de esa pertenencia de cara al voto independiente para el que trabaja el Presidente. Si el PJ de una provincia, el de Buenos Aires por caso, se quiere colgar de ese Frente, adelante. Como sabe Kirchner (y lo sabe Solá), que Duhalde repudia la presencia de los piqueteros en ese Frente, esperan que funcione la estrategia de aislarlo al ex presidente en un callejón sin salida.

Cuando salió de las duchas, Duhalde se fue al vagón de «Las casuarinas», la chacra que tiene en
Alejandro Korn, y animó la hora del vermouth con el informe que le pasó el diputado Daniel Basile.

También recibió informes de
Eduardo Camaño sobre el largo Parlamento que había tenido en su despacho de la Cámara de Diputados con el ministro José Pampuro y el diputado en estado de licencia Juan José Alvarez, en un ensayo de negociación que ayer no había avanzado mucho. El propio ministro de Defensa, hoy un «cristinista», lo llamó a Duhalde para darle su versión de la necesidad de negociar y sentarse con «Néstor» cuando éste vuelva de Alemania.

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