Duhaldismo definió anoche tímido pase al oficialismo

Política

El duhaldismo, o Peronismo Federal, como prefiere llamarse desde hace un tiempo, dio ayer otra muestra acabada del proceso de pase de sus dirigentes al oficialismo gobernante. Las máximas cabezas del Consejo del PJ Bonaerense se reunieron en la sede de Avenida de Mayo para fijar posición frente al gobierno, con un comunicado de absoluto apoyo a la gestión Kirchner que estuvo -como corresponde a todo encuentro político de este tipo-preparado de antemano, aunque luego se debió modificar para definir un apoyo a las «políticas del Presidente y a la gobernabilidad en la provincia y los municipios». Dos temas estaban en el centro de la agenda: la identidad futura del grupo -que viene maltrecha en medio de pases y lealtades desaparecidasy la definición de la conducción peronista de la provincia de Buenos Aires.

La posición más acuerdista con el gobierno no tuvo el éxito unánime que esperaba, a pesar de que el documento final sí fue emitido con esa contundencia. Ni José María Díaz Bancalari, ni Graciela Camaño -curiosamente siempre que aludió al caído liderazgo de Duhalde lo hizo sin nombrar al ex presidente-, por ejemplo, consiguieron un pronunciamiento de apoyo al gobierno tan contundente como el que pretendían. Díaz Bancalari había comenzado «haciéndose eco» de un pedido de Juan Mussi, intendente de Berazategui, para emitir un documento ratificando todo el accionar del gobierno nacional. La misma posición mantuvieron Graciela Giannettasio, Hugo Curto -aunque al final buscó una fórmula de mero apoyo a la gobernabilidad para contener a los más díscolos- y Julián Domínguez. Alfredo Atanasof eligió esta vez el silencio.

Nadie planteó, por otra parte, algo que ni el propio Kirchner hoy pretende: la incorporación en Diputados de los ex duhaldistas al bloque Frente para la Victoria. En ese punto no hubo disidencias, eso quedará para la intimidad de las reuniones de bancadas, ya que la definición allí es qué proyectos oficiales se aprobarán, siempre manteniendo la identificación como bloque independiente, como quiere el gobierno.

• Razonamiento

Pero sí se ratificó entre la segunda línea un razonamiento que es la base misma de las lealtades dentro del peronismo: «El que queda lejos de la caja de un gobierno no tiene la mínima-chance de seguir. Hay que esperar que algún día el proceso termine y empiece la ola de traiciones a Kirchner».

La definición que ayer debieron tomar los «peronistas federales» es previa en lo político a otras que deberán tomar los huérfanos de Eduardo Duhalde en relación con distintos temas, como la reforma del Consejo de la Magistratura. De hecho, más que una definición, fue emprolijar una situación de pase general al kirchnerismo bajo la fachada de mantener la unidad de un bloque aparte del Frente para la Victoria, pero que funcionará en una de las órbitas de éste.

El problema para la conducción fue que en medio del debate, la junta del peronismo bonaerense tuvo que hacer algunas concesiones. No todas fueron voces a favor de ratificar ese documento que no hacía otra cosa que protocolizar crudamente la realidad interna del ex duhaldismo: el pase a la órbita oficialista. Hubo, entonces, voces multicolores.

Juan José Alvarez
repudió «a los que quieren venir de asalto por el peronismo bonaerense» y puso ahí nomás el límite a un pase público al kirchnerismo: «Yo creo que se puede apoyar la gobernabilidad, en aras del PJ se puede apoyar la gobernabilidad», repitió.

Un poco más temprano,
Manuel Quindimil, el único intendente del conurbano que se mantuvo fiel hasta último momento, había sido más crudo en la faz práctica: «Necesitamos que el PJ -se refería al bonaerensepelee por todos los intendentes. Yo que soy leal les digo que es difícil todos los días tapar los pozos en Lanús». Se refería, obviamente, a los problemas de financiamiento de un municipio cuando no se comulga con el gobernador.

Jorge Sarghini
fue uno de los más duros del grupo El General -integrado por los menos kirchneristas Francisco de Narváez, Alvarez y Eduardo Camaño: «Yo no siento que sea lo mismo. Les pido que me permitan no defraudar a quienes en cada pueblo creyeron que representaba un proyecto distinto al de Cristina Kirchner. Nosotros representamos al 21% que votó a Chiche» y luego razonó: «Yo no siento que sea cierto que dejamos el país en llamas como dicen ellos».

Fue Sarghini, también, el que intentó fijar un límite al sistema de alianzas que piensan para el Congreso: «Yo quiero que me permitan tomar decisiones distintas del kirchnerismo. Por convicción estamos en otro proyecto». Salvo ellos y unos cinco dirigentes más, no pareció haber demasiados presentes que estuvieran dispuestos a permitírselo.

Dejá tu comentario