29 de octubre 2002 - 00:00

Duhaldistas amenazan con autoconvocar un congreso

El duhaldismo lanzó anoche el grito de guerra: «¡Autoconvocatoria!». Fue al conocer la sentencia de María Servini suspendiendo el Congreso del PJ que domina el presidente designado y la peregrina citación a una conciliación obligatoria de imposible cumplimiento. Si hay arreglo, se vuelve un compromiso abstracto; si no lo hay, se harán representar por apoderados de segunda línea.

Pero el daño de la medida para el duhaldismo que se deshilacha a cada hora es la suspensión de la cumbre de hoy en el predio de Parque Norte. Gastaron centenares de telegramas con citaciones de diversa naturaleza; primero a un Congreso Extraordinario, después a la continuidad del ordinario iniciado en Parque Norte. Como picardía agregada de Buenos Aires, y con Duhalde como remitente, salieron faxes con un texto que debían firmar los congresales. Manifestaban su interés en reflotar la reunión de Lanús que ahora congela Servini.

La voluntad exhibida en ese reclamo ahora la quiere usar el duhaldismo para un Congreso Autoconvocado para el cual decía anoche que tenía comprometidos ya a unos 500 congresales. Uno de los armadores del encuentro debió admitir anoche ante el Presidente en Olivos: «Ojo que muchos están yendo para atriqui».

La reunión de hoy tenía el propósito de cumplir con el orden del día pendiente desde la reunión de Lanús (noviembre del año pasado) es decir designar una junta electoral, reemplazar la autoridad partidaria por una Comisión de Acción Política y llamar a elecciones adelantadas a autoridades del PJ. También elegir a Eduardo Camaño como nuevo presidente del Congreso, en reemplazo de los renunciados Duhalde y Carlos Reutemann.

•Respuesta

Esta autoconvocatoria la presidirá seguramente el propio Camaño, quien intentará darle alguna formalidad al encuentro que, seguramente será volteado por la Justicia. En cuanto se vean los primeros movimientos a las 16 de hoy en Parque Norte, tendrá una respuesta automática del lote de los apoderados menemistas -incalculable es lo que se gastan los peronistas en abogados. Van a decir que la auto-convocatoria tiene también sus requisitos reglamentarios. Primero, reunir por lo menos un tercio de los congresales que lo pidan al presidente del Congreso o del Consejo Nacional. Estos tienen cinco días para responder al pedido y si lo hacen otros veinte para hacer un llamado al Congreso. Si en ese caso no se alcanza el número, ese tercio puede considerar que «autoconvocó» a un Congreso.

Se le leyó este argumento anoche a Jorge Landau, apoderado de esta autoconvocatoria que para el menemismo será apenas una peña de amigos sin su jefe (va a estar en Chile). Respondió que con el tercio de los congresales presentes basta porque los congresos son «soberanos». Con esto le bastó para dar aval a la cita de hoy.

Los que vayan a Parque Norte, más allá de la legalidad de la cita, van a dar una demostración de fidelidad duhaldista a toda prueba. Sin su jefe dirán que creen en él. No habrá, desde ya, menemistas ni tampoco adolfistas. Los seguidores del riojano se sienten fuera del Congreso, éste o cualquier, desde hace rato y por eso ni fueron ya a Lanús. Los militantes de
Adolfo Rodríguez Saá redoblan sus prevenciones; saben que la catarata de cumbres y reuniones puede terminar en un pacto Menem-Duhalde del que serían seguramente las víctimas. Lo que puede acercar el santacruceño Kirchner tampoco agrega mucho; hace tanto que está mimetizado con Duhalde que todo lo que hace suma cero.

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