17 de septiembre 2001 - 00:00

EE.UU. acelera sus preparativos y Pakistán busca evitar una guerra

EE.UU. acelera sus preparativos y Pakistán busca evitar una guerra
Islamabad (Reuters, EFE, DPA, AFP, ANSA) - En medio de una movilización general de portaaviones y de una masiva convocatoria a reservistas, EE.UU. aceleró ayer los preparativos para su anunciada campaña militar en Asia Central. Mientras el presidente George W. Bush mantenía intensas reuniones con sus principales asesores militares, el gobierno paquistaní puso en marcha una gestión diplomática de último momento para evitar una guerra que podría tornarse regional.

Una encuesta de la cadena CBS reveló ayer que 85% de los norteamericanos apoya una campaña militar punitiva contra los protectores del terrorismo, y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se negó a desechar la eventualidad de usar armas nucleares en el conflicto.

En tanto, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, enviará hoy una misión a Afganistán para advertir a los talibanes que disponen de tres días para entregar a Osama Bin Laden, considerado el principal sospechoso por Washington o, en caso contrario, hacer frente al ataque de las tropas estadounidenses y aliadas. Fuentes oficiales paquistaníes dijeron que los emisarios viajarán a la capital afgana, Kabul, aunque otras fuentes próximas al gobierno de Islamabad apuntan a que podrían dirigirse a la ciudad sureña de Kandahar, base del líder supremo de los talibanes, el «mulah» Mohamed Omar.

Pero tras la clara manifestación de apoyo a la lucha antiterrorista mundial hecha el sábado por el presidente paquistaní, éste tendrá ahora que convencer a sus habitantes, solidarios con el mundo islámico, de abandonar sus sentimientos contra los norteamericanos. En ese sentido, el Ejecutivo invitó a los líderes políticos y religiosos que convenzan a la población sobre los beneficios que cosechará Pakistán de su cooperación estrecha con Estados Unidos.

Musharraf convocó también a los jefes de las redacciones de los diarios nacionales para obtener su colaboración en la campaña. Es que parte de la prensa es sensible a las tesis islamistas, cada vez más populares entre la población.

Solidaridad

«El sentimiento antinorteamericano es muy fuerte en todas partes, pero solamente algunos se animan a manifestarlo abiertamente. Al mismo tiempo la solidaridad islámica también es muy fuerte», declaró un periodista paquistaní. «Pero la elite del país es muy burguesa. A muchas leguas de los talibanes descalzos: ¿quién quiere privarse de la televisión, del lujo? Ningún gobierno antinorteamericano nunca sobrevivió aquí», añadió.

En tanto,
el gobierno de Estados Unidos se declaró satisfecho por la disposición de Pakistán de pedir al régimen de Kabul que entregue a Bin Laden. «Es claramente un paso en la buena dirección», dijo un portavoz de la Casa Blanca tras co nocerse la noticia.

Durante la jornada, el secretario de Estado norteamericano,
Colin Powell, dijo que Estados Unidos enviará un equipo de funcionarios a Pakistán «en los próximos días». «Debemos enviar a Islamabad un equipo apenas tengamos una idea precisa de lo que necesitaremos y del apoyo que podremos requerir de nuestros amigos paquistaníes», declaró Powell.

Pero el régimen talibán respondió amenzando con atacar a los países vecinos que ayuden a Estados Unidos durante la previsible campaña militar contra su país y declaró una vez más que mantiene su postura de proteger a Bin Laden. Esto incrementa los temores a un desborde del conflicto a toda la región
.

Los talibanes, que controlan cerca de 95% del territorio nacional afgano, parecen cada vez más aislados y separados del resto del mundo. Mientras corren el riesgo de ser el primer objetivo de Estados Unidos en la guerra antiterrorista, pidieron a los últimos extranjeros todavía presentes en Afganistán que abandonen su territorio. La ONU y las organizaciones humanitarias ya evacuaron a su personal durante la semana pasada.

Por otra parte, uno de los tres países que reconocían el régimen fundamentalista de Kabul, los Emiratos Arabes Unidos, admitieron estar «reconsiderando» sus relaciones con Afganistán. Pakistán ya se declaró del lado estadounidense, y Arabia Saudita depende de manera vital de la ayuda militar estadounidense para neutralizar la amenaza de Irak.

Hasta Irán condenó con una dureza inédita los atentados contra EE.UU. Mientras se prepara para la llegada masiva de refugiados afganos, de momento cerró sus fronteras con ese país y admitió estar estudiando la posibilidad de establecer «zonas tapón» para controlar el flujo de decenas de miles de afganos que tratan de huir de su país.

Por su parte, Rusia ha puesto sus fuerzas en alerta, sobre todo en la República de Tayikistán, fronteriza con Afganistán.

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