Washington y Kabul (AFP, EFE) - Estados Unidos espera que una recompensa de 25 millones de dólares «que desde hace algunos días» se difunde mediante folletos, incitará a los afganos a rastrear ellos mismos a Osama bin Laden en los túneles y grutas de Afganistán, y evitará de esta manera bajas entre sus filas militares.
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De todas formas, la enorme suma ofrecida que ayer fue oficializada por el Pentágono disparó gran cantidad de pistas que son consideradas ahora para discernir cuáles son útiles.
Ninguno de los informantes afirmó haber visto al líder terrorista, aunque lo situaron en lugares concretos del país. La recompensa incluye también a quienes ayuden a ubicar a Aymen Al Zawahiri, el egipcio número dos de Al-Qaeda.
La base de Tora Bora, en una zona montañosa de difícil acceso a unos 35 kilómetros al sudeste de Jalalabad, fue el lugar mencionado más frecuentemente como guarida de Bin Laden, quien fue visto por última vez hace una semana, justo antes de la toma de Kabul, según el embajador afgano en Pakistán, Abdul Salam Zaeef.
Pero la difícil búsqueda del fundador de la red terrorista Al-Qaeda se puso de manifiesto con el envío de al menos 1.600 «marines» de los EE.UU. para sumarse a la cacería, así como la extensión de las pesquisas a los barcos que navegan por el mar Arábigo. La proliferación de posibles guaridas de Bin Laden sin demasiados datos firmes la resumió el ex jefe de la inteligencia paquistaní, Hamid Gul, quien por conocer bien al terrorista declaró que «no sé si está en el Sur, en el Norte o en el centro» del país. Gul optó de todas formas por decir que Bin Laden posiblemente «no está en las cuatro provincias bajo control talibán», y estimó que un escondite más fácil sería «algún lugar del Norte», porque en el Sur «es donde están buscándolo». Mohamed Ismail, un antiguo alto funcionario de Defensa afgano, aseguró que la pista más sólida está en el complejo subterráneo de cuevas y pasadizos de la base de Tora Bora. Otras fuentes norteamericanas también citaron Tora Bora entre una serie de refugios potenciales en el sudeste y sudoeste de Kandahar y en las montañas centrales de Uruzgán.
También se señalaron distintas cuevas en Jost, en la provincia de Paktia, al sur de Kandahar.
Las operaciones militares estadounidenses apuntaron a la destrucción de puentes, bloqueos de carreteras y caminos y peinado de terreno para evitar que Bin Laden y sus secuaces pudieran huir. Fuentes de la Alianza del Norte manifestaron que «hay centenares de árabes» en el complejo de Tora Bora, pero advirtieron que la zona está llena de minas y bombas-trampa.
El complejo fue construido durante la ocupación soviética por los mujaidines anticomunistas con ayuda de los Estados Unidos.
Otra de las opciones que manejan los estadounidenses para terminar con Bin Laden es la «mini-nuke», una bomba nuclear capaz de causar devastadores efectos a seis metros de profundidad. La B61-11 es una bomba excepcional ya que, lanzada lo alto, penetra unos seis metros de profundidad y en el terreno o en la roca provoca un efecto devastador, según informó el diario parisino «Le Monde».
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