El 17 peronista, un alto en la interna
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Antonio Cafiero
• «Ese día, junto con algunos compañeros de la facultad, nos apostamos a eso del mediodía en Avenida de Mayo y Perú para esperar la llegada de las columnas, que -ya comenzaba a rumorearse- venían desde Berisso, Ensenada, Avellaneda.»
• «Cuando finalmente Perón salió al balcón, lo que más recuerdo es su expresión de sorpresa. Ni él se creía que iba a producirse semejante demostración a su favor. Por eso, su primer saludo, '¡Compañeros!', tuvo una entonación casi intimista,de sorpresa, repito.»
• «Es indudable que el principal protagonista de ese día fue Cipriano Reyes, pero después se confundió: creyó que era él y no Perón el líder de masas de la Argentina, y eso le costó lo que le costó. A Perón, ¿hace falta que lo diga?, nunca le tembló demasiado la mano para desprenderse de personajes que se creían más importantes que él.»
Obviamente, muchos de los que estaban allí conocieron de primera mano o por referencias cómo tronaba el escarmiento del general para los «traidores».
El festejo había comenzado con la entonación «espontánea» y entusiasta de la marcha «Los muchachos peronistas», casi como una muestra de rebeldía ante la sugerencia de hace algunas semanas del Ministerio del Interior. Algunos en la mesa de Cafiero le decían cuán difícil era optar por alguna de las dos candidatas bonaerenses, no precisamente porque ambas les resultaran atractivas; otros, en cambio, se felicitaban por votar en Capital (tampoco dijeron por quién lo harán). Cafiero decía que «cada peronista sabe lo que tiene que hacer», eludiendo definirse.
El júbilo y la recordación se prolongaron hasta casi las cuatro de la tarde, hora en que -postres mediante- el dueño del local hizo una «reprise» de la marcha partidaria, esta vez en su versión original cantada por Hugo del Carril. En lugar de sumarse al cantor, los concurrentes optaron por escuchar, en un silencio casi religioso, que se rompió con el último «sos el primer trabajador», acompañado por unánimes «¡Viva Perón, carajo!».




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