29 de octubre 2001 - 00:00

El ARI continúa lamiendo heridas

Elisa Carrió y su devaluado movimiento ARI son cautivos ahora de la pelea feroz que se desató en el seno del Socialismo Democrático -principal sostén de la chaqueña-como consecuencia del resultado de la votación del 14 de octubre.

La crisis poselectoral de ese partido, ex socio del Frente Grande, tendrá su punto máximo en la riña el viernes, cuando se reúna el Comité Nacional para decidir el reemplazo de Alfredo Bravo de la conducción. Sus opositores, mientras tanto, se acercarán nuevamente al Frepaso, a pesar de la negativa del diputado nacional a reabrir el diálogo con sus ex aliados políticos, especialmente con Aníbal Ibarra.

Bravo
presentó la renuncia a la secretaría general del PSD y, de ratificarla, debería resolverse quién lo reemplazará. Amigos y opositores no quieren que el diputado se aleje, pero tampoco quienes lo cuestionan están dispuestos a firmar un documento que avale la integración de la Confederación ARI, sin pasar antes por los trámites partidarios de rigor. Ese sector lo representa el triunvirato integrado por el legislador porteño Raúl Puy, el tucumano Héctor Bravo y el ex funcionario de la Ciudad de Buenos Aires Norberto La Porta. Por cierto ninguno de ellos está dispuesto a ser nominado en reemplazo de Bravo, aunque fueron los autores de las más severas críticas por la campaña electoral y acuerdos personales, por caso con el peronista Dante Gullo, que ahora pueden hacerle perder la banca.

En la Capital Federal el ARI está representado en un bloque de 4 legisladores que preside Puy. La pequeña bancada será recibida hoy por Ibarra, en un acercamiento en principio sobre temas legislativos, pero le llevarán el pedido de formalizar una reunión política al jefe porteño, en su carácter de titular del Frente Grande de la Capital.

Descartan la posibilidad de volver a integrar el Frepaso, pero aspiran a conformar una alianza con ellos para enfrentar al peronismo en 2003, cuando Ibarra intente ser reelecto jefe de la Ciudad.

A esa reunión sumarán otra con el Socialismo Popular en el mismo sentido, a pesar de la debilidad en la que quedó el ARI después del fracaso electoral que los dejó peleando voto a voto con Béliz la senaduría porteña.

Para Ibarra sumar los cuatro votos del ARI en la Legislatura porteña es esencial, porque la Alianza tiene una mayoría escasa, de 21 bancas, y necesita al menos diez diputados aliados para sancionar una ley con minoría simple, que le permita agilizar su demorada gestión, en función de sus ansias reeleccionistas que por ahora no despiertan clamores.

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