18 de marzo 2005 - 00:00

El autor

Horacio Verbitsky
Horacio Verbitsky
Si algo le faltaba a Verbitsky es tirarse también contra la grey católica. Su libro «El silencio» reflejará la visión atea militante -o sea de búsqueda de disuasión de los creyentes- y está referido a una presunta isla con ese nombre que perteneció a la Iglesia para retiros militares. Allí -en su visión- se habría torturado a guerrilleros subversivos en los años '70, los que el autor sigue cultivando para su vigencia en la gestión Kirchner y su muy buen pasar económico actual. Verbitsky pone dos versiones sobre el arzobispo Bergoglio. Una, que no tuvo relación con esa presunta donación a la Armada. La otra, que sí tuvo. Lógicamente el autor procura que se crea la segunda, la de eventual culpabilidad. Y no en cualquiera sino culpabilidad del primado de la Argentina con la posibilidad de ser Papa.

• Telas de araña

Néstor Kirchner no cumple los preceptos del catolicismo, salvo conservar el matrimonio, hasta donde conoce. Dicen que a la capilla de la residencia presidencial de Olivos la han invadido las telas de araña. Pero todo se agrava si atenta contra la cúpula del catolicismo si además no comparte esa religión.

Horacio Verbitsky, aunque nadie lo haya votado ni lo vaya a votar, es hoy parte del gobierno. Designó hombres en altos cargos, asesora permanentemente al Presidente, la SIDE le brinda apoyo en todo lo que investiga, maneja fondos públicos -con acusaciones de desfalco- en comisiones de la memoria. Por tanto, un libro de Verbitsky contra la Iglesia lo es del gobierno, no de «un periodista independiente», que ya no es más. Además, moralmente no puede atentar contra la Iglesia quien lleva muertes encima por haber cumplido la « prueba de sangre» que se les exigía a los jefes montoneros. Era siempre matar, y Verbitsky la cumplió masacrando civiles frente al edificio del Ejército al apresurarse nervioso en el accionar de una bomba.

Sus compañeros de guerrilla lo consideraron traidor y cobarde. Esto está en actas en declaraciones de sus ex compañeros de subversión y lo que siempre contó su jefe superior el «Tano» Rodolfo Galimberti. Más aún, este ex guerrillero en las narraciones de Juan Daniel Zverko, Horacio Campiglia -alias «Petrus»- y Carlos Alberto Patané -alias «Yacaré»-, insistía en «no olvidar el tiro de gracia» cuando asesinaban. Un personaje con estos antecedentes hoy juzga a una Iglesia con 2000 años...

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