Antes de que sus colegas lo enfrenten por el comportamiento de sus diputados, esta semana Hugo Moyano ha mandado a estudiar el Presupuesto 2006. Quiere justificar sobre todo al laboralista Héctor Recalde, quien votó en contra de la modificación del mínimo no imponible para el pago del Impuesto a las Ganancias. Recalde se pronunció con el oficialismo en ese punto, igual que el «combativo» Francisco Gutiérrez, de la UOM. Es decir, en contra de lo que la CGT le pidió a Néstor Kirchner y a Alberto Fernández en la última visita oficial que el secretariado realizó a la Casa Rosada.
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Moyano pretende frenar una embestida interna por la cual le harían notar que, mientras él consigue prebendas dentro del gobierno -como la «caja» de las obras sociales-, paga los favores entregando al resto de los trabajadores -el aumento en el mínimo de Ganancias es visto como un aumento de salarios para buena parte de los empleados. Por eso el camionero intentará demostrar que sus diputados hicieron lo correcto. ¿Cómo? Dirá que en el Presupuesto quedó instalada una cláusula por la cual, como se crea un fondo para solventar una futura reforma tributaria, ha quedado establecido el principio por el que, en el futuro-habla de 12 días-, el Ejecutivo sacará a miles de trabajadores de la condición de contribuyentes del impuesto a los réditos. Informate más
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