El CIJ: primer botín de guerra que marca el enfrentamiento entre Rosenkrantz y Lorenzetti

Política

Hoy, Carlos Rosenkrantz enfrentará uno de sus primeros actos públicos como presidente de la Corte Suprema de Justicia: encabezará la apertura del J-20, la primera reunión de jueces que integran los países del G-20. Será el estreno de su presidencia, mirada por propios y ajenos con curiosidad por el perfil que adoptará su gestión. Camaristas federales de todo el país -con nómina de invitados confeccionada por su antecesor, Ricardo Lorenzetti- buscarán decodificar alguna señal de lo que los intriga sobre el sello que imprimirá al Poder Judicial. Pero una de sus primeras resoluciones, hizo explotar una interna en el cuarto piso del Palacio de Tribunales.

El objetivo es el Centro de Información Judicial (CIJ) y con él, la política de comunicación que adoptará la Corte era Rosenkrantz. Pero también marca el clima de tensión que quedó luego del acuerdo que alejó a Lorenzetti de su reelección y generó una grieta indisimulable.

Con su firma, y en duros términos, recurriendo a sus facultades como titular del máximo Tribunal, Rosenkrantz ordenó una suerte de "restitución" del acceso al CIJ y a sus contenidos, con la referencia a los últimos movimientos de Lorenzetti (en retirada) que despoblaron una de las áreas más sensibles sobre las que el rafaelino había construido poder. Y no sólo eso: Rosenkrantz buscó un efecto político con su decisión, encargándole la misión de devolverle el control del CIJ a quien fuera mano derecha de Lorenzetti y se mantiene al frente de la Secretaría de Administración de la Corte, el contador Daniel Marchi. Un doble mensaje para el presidente saliente.

La Resolución N° 3038/2018 firmada anoche, hizo un repaso por todas las últimas decisiones de Lorenzetti referidas a traslados de personal de último momento a su propia vocalía y a otras áreas de la Corte, tal como detalló Ámbito Financiero.

Entre ellas, enumeró a todas las que implicaron a funcionarios que estaban a la cabeza del CIJ y que "más allá de la justificación que pudiera haber tenido", el "27 de septiembre de 2018 también se dispuso la transferencia de otros 10 agentes de la Secretaría de Comunicación y Gobierno Abierto a distintas dependencias de esta Corte Suprema con lo que la dotación de dicha Secretaría se redujo de 18 funcionarios a 6 empleados". Y agregó: "como consecuencia de estas decisiones el área ha quedado acéfala y sin personal suficiente para cubrir las importantes competencias que le atribuye". Por esto, concluyó que se "ha hecho imposible" su funcionamiento "y pone en riesgo la continuidad operativa del Centro de Información Judicial". Rosenkrantz recordó la disposición interna por la que ese sector responde de manera "directa" (subrayado) a su persona. Lo reiteró en otro párrafo.

"El Presidente debe contar, de modo urgente, con los medios para continuar el servicio provisto por el CIJ, entre los que se cuentan el acceso exclusivo e irrestricto a la página web", remarcó, no sin luego mencionar que su cumplimiento incluye "las medidas de seguridad informática" necesarias.

En la parte resolutiva, Rosenkrantz lanzó metralla de mayor calibre: instruyó directamente a Marchi "para que proceda a la recuperación de la totalidad de los dispositivos tecnológicos que posibilitan el manejo del sitio web del CIJ y su puesta a disposición a la Presidencia de la Corte Suprema". Es decir, que los recupere de quien los tenga (léase Lorenzetti). Le ordenó además que "asegure, de modo urgente y por los medios que estime conducentes, la seguridad informática del CIJ y la administración exclusiva del mismo" por la Presidencia. Traducido: que lo haga lo más rápido posible y sin aguardar negociación, pedido o diplomacia alguna.
Rosenkrantz mostró los dientes para adentro e hizo el primer gesto de poder con el objetivo de demostrar quién es el Presidente ahora.

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