¿El cristinismo imita al chachismo?
El semanario «Edición i» advierte de la conformación, en el seno del gobierno, de un bloque encabezado por la senadora Cristina Fernández de Kirchner para desplazar -luego de las elecciones- a Roberto Lavagna de Economía o, en todo caso, para imponerle un plan económico. Consideran, desde ese sector, que la «etapa Lavagna» está agotada y que para potenciar la reelección del Presidente o la postulación de la primera dama en 2007, es necesario modificar el rumbo económico dando impulso a un esquema de línea más populista. Ese espacio, que define la revista como «cristinismo», buscaría recrear lo que fue el Frepaso de Chacho Alvarez. Kirchner no resulta ajeno a esos movimientos: alentaría el cisma contra Lavagna pero no lo encabeza para no confrontar personalmente con el titular de Hacienda. A continuación los párrafos salientes del informe:
-
Caputo destacó la apertura de ofertas para una nueva etapa de la Red Federal de Concesiones
-
Lesa humanidad: Casación negó las domiciliarias de Adolfo Donda y Bernardo Caballero
Desde José Nun a Dante Dovena, Carlos Kunkel, e inclusive Felisa Micelli, nueva incorporación del sector, todos lectores atentos de Horacio Verbitsky y simpatizantes de los conceptos liminares de los trabajos del Grupo Fénix (los economistas «neokeynesianos» aglutinados en la UBA), afirman que es peligrosa esta concentración de la riqueza para el proyecto de Kirchner.
El «cristinismo» se queja que Lavagna no ha logrado que la economía «derrame» su bonanza hacia los más pobres.
Los Kirchner comprenden el peligro de que una amplia coalición de intereses se consolide en su contra para el año 2007, y recurre a la «nueva» política económica en diseño como un mecanismo rupturista de la masa de críticos. También cree que le permitirá consolidar su relación positiva con el electorado.
El «cristinismo» tomó impulso ya hace varias semanas cuando Horacio Verbitsky escribió en el diario «Página/12» -el vocero de «la tendencia»-, que un informe preliminar del Banco Mundial sobre la desigualdad en la distribución del ingreso por argentino, afirmó que en 2002 fue 0,518, en 2004 fue 0,494 pero en 1974 era 0,364 (en el Gran Buenos Aires).
Se necesitarán al menos 5 años más a partir de ahora. Demasiado tiempo para Kirchner.
La causa por la cual la situación social tiene una recuperación mucho más lenta que la actividad es, según el «cristinismo», la elevada desigualdad en la distribución del ingreso.




Dejá tu comentario