26 de octubre 2005 - 00:00

El duhaldismo hace evaluación de daños

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
¿Qué querés?, ¿que nos quedemos más solos todavía?», carraspeó Hugo Curto, poco diplomático, y cerró un debate que amagaba con desmadrarse, ni bien un ocurrente sugirió que el PJ debía expulsar a los peronistas que jugaron con el Frente para la Victoria (FpV).

La zamarreada de Curto fue una -sólo una- de las riñas personales que sacudieron al duhaldismo luego de que, el domingo por la tarde, merendaron con la más amarga derrota en la historia del PJ bonaerense desde que su mando lo ostenta Eduardo Duhalde.

E ilustró, con claridad, lo que se perfila como un tironeo entre dos grupos en el seno del duhaldismo: unos, encabezados por Curto, plantean peregrinar hacia la Casa Rosada. Otros, con Eduardo Camaño como vocero, sugieren transitar las arenas de la oposición.

Es una distinción gruesa que, sin embargo, permite matices. Una tercera postura, que atizó José María Díaz Bancalari, sugiere leer el grito de las urnas para entender que, al menos por ahora, Néstor Kirchner es quien carga los laureles y al PJ le toca ser furgón de cola.

Las posturas, que no son terminantes, revelaron tensiones acumuladas. Hubo, por caso, reproches cruzados contra los dirigentes -le apuntaron a Juan José Mussi- que, supusieron, incentivaron el corte de boleta en contra de Chiche para ganar la elección a nivel local.

Encontraron otros motivos para gruñirse. Luego del Consejo, el ex número 2 de la SIDE, Oscar Rodríguez, sugirió que «algunos no habían jugado a fondo», frase que Díaz Bancalari no tardó en atajar: «Mejor callate porque por tipos como vos, que quisieron la ruptura, estamos así».

Era redundante que el diputado agregara más: Rodríguez, un íntimo de Duhalde, sabía que su esposa Mabel Müller figuraba entre los «vetados» por Kirchner para integrar una lista compartida y concertada de diputados nacionales entre el gobierno y el duhaldismo.

Curto
tampoco se explayó sobre ese tema, pero mirando a quien tenía que mirar, dictaminó: «¿Les queda claro que un acuerdo hubiese sido mejor que enfrentarnos?». Lo dijo fuerte y claro para que, en lo posible, lo escuchen desde el primer piso de la Casa Rosada.

• Irreprochable

Nadie puede reprocharle nada al metalúrgico, porque hasta último momento regó la opción del acuerdo y hasta denegó una oferta del Presidente para unirse al FpV. «No te sirve comprar un traidor porque después te va a traicionar», filosofó, por entonces, ante Kirchner.

El espíritu de convivencia de Curto (¿ discutió fuerte por teléfono con Duhalde el domingo a la noche?) chocó con la postura de Camaño. «Lo que nos hicieron fue una vergüenza porque el PJ hizo todo por Kirchner y él nos trató de la peor manera», se plantó el todavía presidente de la Cámara de Diputados.

Pero pocos se plegaron. Aun con matices y difiriendo sobre las formas, la mayoría de los duhaldistas entienden que la contundencia de la elección no permite dobles lecturas: ganó Kirchner, perdió el PJ bonaerense y por lo tanto hay que
decodificar el nuevo escenario.

«Hubo vencedores y vencidos, y nosotros estamos entre los segundos»,
se confesó anoche un duhaldista.

• Comparación

Pragmáticos, en el PJ advierten una realidad: los 26 intendentes que se mantuvieron junto a Duhalde deben seguir gobernando hasta 2007, y si no recomponen su vínculo, siquiera institucional, con Kirchner y Felipe Solá, sus próximos meses serán lo más parecido a caminar desnudos por Bagdad.

Salvo casos puntuales, fue la postura general tomada en la cumbre posderrota que el lunes a la noche mantuvieron en las oficinas del PJ bonaerense unos 40 dirigentes del duhaldismo y de la que no participaron ni Eduardo Duhalde ni su esposa Chiche.

Además de
Bancalari, Curto, Camaño, Mussi y Rodríguez, estuvieron Juan José Alvarez, Cacho Alvarez, Osvaldo Amieiro, Mabel Müller, Osvaldo Mércuri, Julián Domínguez, Gerónimo Venegas, Antonio Arcuri, Alfredo Meckievi y Gustavo Ferri, entre otros.

Es posible que en las próximas semanas se convoque a un
«retiro» para debatir una postura genérica y única -se propuso, incluso, hacerlo en Necochea el 5 de noviembre, pero luego se relativizó esa posibilidad- para evitar un desbande del duhaldismo residual.

Pero el proceso de descomposición -reconocen- es inevitable. La razón es que no todos los dirigentes del PJ serían bienvenidos Lo avisó el propio Presidente el domingo, reunido con íntimos, en el Hotel Intercontinental, y volvió a repetirlo el lunes rodeado de funcionarios: «No voy a hacer todo esto (enfrentar a Duhalde) para después decirles: ¡vengan!, está todo bien; somos todos lo mismo».

Surge, al margen, otro elemento de discordia sobre la propiedad del PJ bonaerense. En respuesta al planteo de Florencio Randazzo, ayer Bancalari dijo, como antes Mércuri, que desde otro partido no pueden pedir su renuncia. «Es como si nosotros nos metemos con la UCR», ironizó.

Sobre esa cuestión, apareció un dato tranquilizador para el duhaldismo y otro preocupante:
1- El Presidente les envió mensajes a los kirchneristas bonaerenses para que, al menos por ahora, no continúen con los planteos respecto de capturar el PJ de la provincia de Buenos Aires.

2-
Pero en el mismo párrafo Kirchner los puso al tanto de que, en todo caso, más adelante habría que copar el partido pero sólo para integrarlo, como una pata más, al Frente para la Victoria.

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