El duhaldismo hace evaluación de daños
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Eduardo Duhalde
La zamarreada de Curto fue una -sólo una- de las riñas personales que sacudieron al duhaldismo luego de que, el domingo por la tarde, merendaron con la más amarga derrota en la historia del PJ bonaerense desde que su mando lo ostenta Eduardo Duhalde.
Curto tampoco se explayó sobre ese tema, pero mirando a quien tenía que mirar, dictaminó: «¿Les queda claro que un acuerdo hubiese sido mejor que enfrentarnos?». Lo dijo fuerte y claro para que, en lo posible, lo escuchen desde el primer piso de la Casa Rosada.
• Irreprochable
Nadie puede reprocharle nada al metalúrgico, porque hasta último momento regó la opción del acuerdo y hasta denegó una oferta del Presidente para unirse al FpV. «No te sirve comprar un traidor porque después te va a traicionar», filosofó, por entonces, ante Kirchner.
El espíritu de convivencia de Curto (¿ discutió fuerte por teléfono con Duhalde el domingo a la noche?) chocó con la postura de Camaño. «Lo que nos hicieron fue una vergüenza porque el PJ hizo todo por Kirchner y él nos trató de la peor manera», se plantó el todavía presidente de la Cámara de Diputados.
Pero pocos se plegaron. Aun con matices y difiriendo sobre las formas, la mayoría de los duhaldistas entienden que la contundencia de la elección no permite dobles lecturas: ganó Kirchner, perdió el PJ bonaerense y por lo tanto hay que decodificar el nuevo escenario.
«Hubo vencedores y vencidos, y nosotros estamos entre los segundos», se confesó anoche un duhaldista.
• Comparación
Pragmáticos, en el PJ advierten una realidad: los 26 intendentes que se mantuvieron junto a Duhalde deben seguir gobernando hasta 2007, y si no recomponen su vínculo, siquiera institucional, con Kirchner y Felipe Solá, sus próximos meses serán lo más parecido a caminar desnudos por Bagdad.
Salvo casos puntuales, fue la postura general tomada en la cumbre posderrota que el lunes a la noche mantuvieron en las oficinas del PJ bonaerense unos 40 dirigentes del duhaldismo y de la que no participaron ni Eduardo Duhalde ni su esposa Chiche.
Además de Bancalari, Curto, Camaño, Mussi y Rodríguez, estuvieron Juan José Alvarez, Cacho Alvarez, Osvaldo Amieiro, Mabel Müller, Osvaldo Mércuri, Julián Domínguez, Gerónimo Venegas, Antonio Arcuri, Alfredo Meckievi y Gustavo Ferri, entre otros.
Es posible que en las próximas semanas se convoque a un «retiro» para debatir una postura genérica y única -se propuso, incluso, hacerlo en Necochea el 5 de noviembre, pero luego se relativizó esa posibilidad- para evitar un desbande del duhaldismo residual.
Pero el proceso de descomposición -reconocen- es inevitable. La razón es que no todos los dirigentes del PJ serían bienvenidos Lo avisó el propio Presidente el domingo, reunido con íntimos, en el Hotel Intercontinental, y volvió a repetirlo el lunes rodeado de funcionarios: «No voy a hacer todo esto (enfrentar a Duhalde) para después decirles: ¡vengan!, está todo bien; somos todos lo mismo».
Surge, al margen, otro elemento de discordia sobre la propiedad del PJ bonaerense. En respuesta al planteo de Florencio Randazzo, ayer Bancalari dijo, como antes Mércuri, que desde otro partido no pueden pedir su renuncia. «Es como si nosotros nos metemos con la UCR», ironizó.
Sobre esa cuestión, apareció un dato tranquilizador para el duhaldismo y otro preocupante:
1- El Presidente les envió mensajes a los kirchneristas bonaerenses para que, al menos por ahora, no continúen con los planteos respecto de capturar el PJ de la provincia de Buenos Aires.
2- Pero en el mismo párrafo Kirchner los puso al tanto de que, en todo caso, más adelante habría que copar el partido pero sólo para integrarlo, como una pata más, al Frente para la Victoria.




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