¿El duhaldismo sin postulante?
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Duhalde al final terminó motivado por una conveniencia mutua: ambos combaten a Carlos Menem y el Congreso de ayer fue funcional, según la óptica compartida, a esa estrategia.
En definitiva, la nómina de soldados que juntó ayer es la misma que, por simpatía o descarte, asiste al mediterráneo en su aventura presidencial.
En medio de la picada, De la Sota pidió la palabra y planteó su versión de la contraofensiva contra Menem. De un tirón, detalló las opciones que bosquejó para salir de la arrinconada judicial.
Actuó, como vocero oficioso del duhaldismo, porque repitió con algún retoque, las variables que, ordenados por Jorge Landau, diseñaron los hombres del Presidente para enfrentar la tacha que interpuso la jueza María Servini de Cubría cuando anuló la convocatoria de Parque Norte. Sobraron en la mesa castigos a la magistrada y una amenaza del candidato de competir por afuera.
Sobre lo primero, planteó el cordobés seguir hasta la última instancia judicial, pero dijo que sería demasiado engorroso y, encima inútil ya que Servini de Cubría se «mete demasiado en la inter-na» y, además, es «funcional al menemismo».
En esa sobremesa, Alessandri bromeó en tono casi infantil: «La 'Chuchi' (por Servini) trabaja para que la 'Chechu' (por Cecilia Bolocco) no se ponga triste porque Menem tiene chucho». Risas y codazos adolescentes entre los comensales luego de la ocurrencia cordobesa.
Respecto al formato de candidato extra PJ también fracasó. Esa alternativa la propugna un sector del duhaldismo feroz a quien sus propios compañeros bautizaron de «vehemente».
En voz alta, De la Sota la compró: «Si no hay reglas claras, yo voy por afuera», advirtió, pero lo pararon en seco. «No, Gallego. Hay que jugar. Vamos a evitar que haya encono y acompañar al que gane. Que no pase como en el '99, cuando no peleamos y Menem terminó trabajando contra Duhalde», le dijeron, sumando cada cual su retazo, Mércuri y Juzwa.
A la hora del café, apasionados de la sumatoria, los duhaldistas contaban, con datos que emitía Hugo Curto desde la Casa de Formosa, donde estaban reunidos los gobernadores, la cantidad de congresales garantizados.




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