Ayer a la madrugada la Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley que modifica la convertibilidad introduciendo el euro junto al dólar en la paridad del peso, después de una discusión que demandó cincuenta discursos y negociaciones de último momento hasta las 2.30. El resultado de la votación dio 138 votos contra 16 negativos y 13 abstenciones, en su mayoría de integrantes de la Argentina para una República de Iguales, que conduce Elisa Carrió, y el Frente para el Cambio que encabeza Alicia Castro y algunos frepasistas. Los 16 votos en contra fueron aportados en su gran mayoría por el menemismo, mientras que el PJ dejó en claro sus divisiones ya que Alianza, el cavallismo, casi todos los diputados provinciales y legisladores peronistas del duhaldismo-ruckaufismo y los santafesinos de Carlos Reutemann dieron el sí.
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Las contradicciones del PJ llegaron al clímax cuando los duhaldistas votaron a favor el proyecto en general y en contra en particular cuando en realidad la iniciativa tiene un solo artículo definitorio.
El proyecto que ahora debe sancionar el Senado, después que termine una ronda de consultas con economistas para dirimir la conveniencia de tocar la convertibilidad -el miércoles ya expusieron Roque Fernández, Eduardo Curia, Carlos Melconian, único que se pronunció a favor, y Rogelio Frigerio (nieto)-establece en dos artículos que el peso será convertible para la venta a una relación de un peso por el promedio simple de un dólar y un euro, de acuerdo con la cotización del mercado de Londres. La puesta en vigencia de la denominada «nueva convertibilidad» regirá a partir del día siguiente a aquel en que un euro cotice a un dólar para la venta o lo supere. Una vez sucedido eso de acuerdo al mercado de Londres, el Poder Ejecutivo deberá emitir un decreto que ponga en marcha el nuevo sistema.
Protección
Como se había anticipado, y frente a los pedidos del PJ y los frepasistas de introducir un artículo que fijara al dólar el valor de los salarios y créditos en esa moneda, se incluyó una cláusula protectiva de las deudas contraídas en dólares frente a un escenario posible de devaluación.
La cláusula «protectiva», que fue redactada por la radical Beatriz Nofal, quedó como tercer párrafo del proyecto y plantea dejar facultado al Banco Central para «formular los instrumentos necesarios para facilitar la adopción de un nuevo patrón de convertibilidad en la adaptación de las deudas preexistentes». El peronismo pretendía algo más duro: «preservar la intangibilidad de los beneficios previsionales y los salarios» ante una eventual devaluación. Esta última posibilidad hubiera significado en realidad una bomba de tiempo para las empresas que verían variar el tipo de cambio para sus exportaciones, siempre en la hipótesis de Cavallo, mientras los sueldos quedaría fijos en dólares.
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