27 de agosto 2004 - 00:00

¿El final de las encuestas truchas?

¿El final de las encuestas truchas?
Para ser creíbles en la Argentina, las encuestas políticas tendrían que ser realizadas por instituciones confiables. Quizá la Universidad del Salvador, la de Belgrano o el Instituto Di Tella (éste se limita a imagen del gobierno). Quizá algo tercerizado de todos los diarios o Gallup en Estados Unidos. No tenemos aquí una institución de la confianza de la Getulio Vargas de Brasil. En ese mismo país los diarios son de ciudades, por caso «Folha de San Pablo», por lo que podrían hacerlas dado que no hay un monopolio que domine a Rio de Janeiro, donde están «O'Globo» y el «Jornal do Brasil». También está «O Estado de Sao Paulo». Aquí sólo tenemos encuestólogos privados.

La encuesta que surja de un particular -aunque lo rodeen con un nombre fantasía de empresa- no sirve porque no brinda imparcialidad. Directamente en la Argentina la mayoría de las encuestas es paga. Por dinero el principal cliente es el gobierno de turno, antes Duhalde y ahora Kirchner. Pero también lo paga algún partido político y gobernaciones, aunque esta práctica es menos frecuente en el interior.

Sí hay, en cambio, buenas encuestas de mercado para actividades productivas porque un cliente no arriesga tanta inversión contra un informe inseguro o falso de quien no inspire confianza. Los que hacen encuestas políticas por eso no logran clientes para estudios de mercado. Es como si fueran dos mundos, y en el primero todo valiera, lo cierto y lo falso.

En política no hay ningún código para frenar lo falaz, excepto que el que paga exija para sí una encuesta real.

¿No hay manera entonces de conocer encuestas serias? Sí, pero no es fácil llegar a las verdaderas. Eduardo Duhalde, por caso, vive haciéndolas para sí y las consideró indispensables para su accionar político, pero sólo las deja trascender cuando le son favorables. No suele difundir falsas. Las últimas le detectaron una caída de imagen a él, a su esposa Chiche Duhalde y a los Kirchner, incluyendo a Cristina Kirchner. Eso lo obligó a lanzar su dura advertencia de hace 45 días: «Podemos perder la elección legislativa de 2005». El gobierno paga encuestas falsas para los diarios y revistas pero ningún gobernante es tonto como para creerse lo que falsea. A Kirchner le acercan encuestas reales. Vio que coincidían en la baja con las de Duhalde y por eso políticamente se arreglaron ambos: no se quieren, nunca se querrán, pero deben permanecer unidos durante al menos un año porque, si no, pueden perder dominio del gobierno a manos de sus adversarios políticos, aun cuando su plan principal para ganar votos se base en distribuir fondos desde el Estado para el año próximo.

La revista «Noticias» publicó una buena nota donde coincide en algo que Ambito Financiero viene diciendo desde hace años: los encuestadores argentinos están sobornados. «Noticias» descubre, con buenas pruebas y hasta confesiones de algunos de los implicados, que Artemio López de Consultora Equis, Enrique Zuleta Puceiro de OPSM y Analía del Franco de Analogías están contratados por casi 200.000 dólares para hacer encuestas adulteradas para el gobierno. Más tímidamente «Noticias» revela otra verdad sin la cual las encuestas truchas morirían en el tacho de basura: existen unos veinte periodistas y diarios que también cobran por difundir las falaces para impresionar a la población.

Probablemente los periodistas y editores sean un poco menos -están detectados 16 de cierto relieve- y existen los medios gráficos -inclusive algunos que aparecen como opositores- que cobran por difundir las encuestas adulteradas con la única condición de que aparezca «alguien conocido como responsable». Allí está el negocio de los Enrique Zuleta Puceiro, Artemio López o Analía del Franco en tal prestación. Los dos primeros ya falseaban encuestas para Kirchner antes de que ganara la Presidencia el 27 de abril de 2003. Pero hay más.

Los llamados «encuestadores o encuestólogos» en nuestra vida política son de 4 tipos:

1) Los directamente contratados por el Estado Nacional o provincial, sobre todo por el primero, como son los citados, a los que «Noticias» agrega un cuarto, Roberto «Tito» Bacman del CEOP. Este Bacman surgió para trabajar encuestas interesadas que sólo publicaba «Clarín». En vísperas de la elección de Néstor Kirchner, «Clarín» -que estaba endeudado y al borde de la quiebra- necesitaba sacarle leyes al nuevo gobierno. Por eso no quiso arriesgar encuestas porque no sabía quién ganaba, si Kirchner, López Murphy, Carlos Menem, Elisa Carrió o Adolfo Rodríguez Saá. Podría serle fatal como empresa falsear para alguien que no fuera en definitiva el ganador. A «Clarín» le pesa el antecedente de que nunca acertó en elecciones grandes. Cuando en la interna del PJ, en los '80, apostó a Antonio Cafiero terminó ganando Menem la candidatura. En la elección presidencial se jugó todo al candidato cordobés Eduardo Angeloz y ganó finalmente Menem. Otra vez apuntó a la fórmula José Octavio Bordón-Chacho Alvarez que no ganó y cuando le hacía campaña intensa a «Graciela», así titulaba toda nota sobre Fernández Meijide, se le evanesció políticamente. Siempre falló y tuvo que ir a arreglar de apuro con Menem (así logró «Canal 13»), luego lo atacó e hizo detener con el invento del caso «armas a Ecuador». En vísperas de la elección del 27 de abril de 2003 el gerente-dueño del monopolio, Héctor Magnetto, se puso serio en la Asociación Empresarios Argentinos (AEA) y logró que lo pongan en la cabecera, en una cena, precisamente junto a Carlos Menem para otra famosa foto de reconciliación.

El único aporte propio de encuestas a la última campaña presidencial del CEOP que publicó «Clarín» fue para dar como «ganadora» a Elisa Carrió, que salió última entre los que se presentaban con posibilidades. Bacman, al perder a su principal cliente en el CEOP, ha pasado a cobrar también del gobierno de Kirchner, cuenta «Noticias».

2) Otro tipo de encuestadores es el que no se sabe que cobre pero que hace encuestas sospechosamente muy favorables al gobierno. ¿Tratan de lograr su contratación?

3) Un tercer grupo es el de quienes las hacen deliberadamente adversas al gobierno y pueden engañar a los medios porque, en realidad, querrían el estatus de contratados como López, Zuleta Puceiro, Bacman y la señora Del Franco.

4) Hay una cuarta categoría, la única creíble, que da encuestas reales aunque uno no sepa hasta cuándo, porque todo encuestador negociante tiene que tratar primero de crearse un nombre invirtiendo en hacer encuestas en serio, que son costosas. Si no hay «nombre» -que es lo que exigen los medios pagos para difundir falsedades- no hay contratación del Estado.

Hay una quinta categoría de encuestas reales pero con confidencialidad de resultado al político que la contrató, como se dijo. Las tiene Duhalde, también para sí las tienen el gobierno y algunos políticos y gobernadores. La exigencia de confidencialidad hace que muy difícilmente las consiga el periodismo (por supuesto la prensa que no especula con esto y quiere publicar verdades). La encuesta que ordenó y pagó la Embajada de Estados Unidos hace tres meses (le dio al gobierno una imagen más baja, de 54%) fue bien hecha pero es difícil de conseguir en detalle para el periodismo, al que le acercan las «truchas».

En Ambito Financiero sólo damos de la cuarta categoría -no politizadas- y, cuando las logramos, de la quinta categoría -las más reales-. Además, tratamos de chequear con miniencuestas propias, para ver probabilidad de certeza.

Nunca como ahora ha sido tan pervertido el mundo de las encuestas hasta llegar al descreimiento total, no obstante lo cual se sigue gastando dinero en este tipo de manipulación. Será por aquello de «miente, miente que algo quedará» (práctica del nazi Goebbels a partir de 1933). Más aún, un ministro como Roberto Lavagna adultera encuestas en su área que puedan afectar su prestigio. Así termina por minar la fama de neutralidad que tiene el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Una fama capaz de preservar a la entidad de cualquier directivo que le pongan al frente. Lavagna cae en la tosquedad de publicar encuestas e índices favorables a él desde la consultadora Ecolatina, que le pertenece y maneja su hijo.

Veamos los párrafos salientes de la nota de la revista «Noticias»:

• «Este no lo queremos porque no se vende.» ¿Cómo que no se vende? «Sí, ahora se alquila.»

Si siempre estuvieron bajo sospecha las encuestas políticas, en las últimas semanas esa tendencia parece ir en aumento.

Basta contrastar los últimos tropezones oficiales con los porcentajes de imagen positiva de Néstor Kirchner. ¿Cómo es posible que el Presidente sea un caso único en el mundo que a mayor desgaste mejor imagen? Ni siquiera el español José Luis Rodríguez Zapatero con cien días de gobierno se le acerca. Contrataciones directas el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, realizó con tres encuestadoras.Vaya casualidad, las tres que le dan mayor índice de popularidad al Presidente.

• Los resbalones del gobierno durante las últimas semanas fueron significativos. Desde el papelón con el frustrado anuncio de los casetes de la AMIA a la partida de un ex ministro denunciando mafias y financiamiento negro de la política, pasando por la pasividad oficial ante el ataque a la Legislatura. Sin embargo, tras esos pasos en falso, en varios diarios aparecieron las increíbles encuestas de imagen positiva de Kirchner con guarismos que alegran a la Rosada.
  
Artemio López, de Consultora Equis, ya sorprendía en pleno fragor electoral. Sus números favorables a Kirchner no coincidían con el resto de los encuestadores. El ahora vocero presidencial Miguel Núñez solía atormentar a los periodistas de un diario ahora oficialista para que publicaran las encuestas de López. Una vez producido el milagro de Kirchner en la Casa Rosada, el «Gordo Artemio» -como es conocido en el ambiente político-comenzó a circular por Gobierno como si fuera su propia casa. Lo contrataron por un año. ¿La cifra? 585.000 pesos.

• En las tertulias político literarias que frecuenta Jorge Asís inventaron el neologismo Artemiópolis, la ciudad kirchnerista.

López no sólo hacía imagen presidencial sino también trabajos sobre desempleo y otras problemáticas serias.

Funcionario:
¿No hay nadie que tenga trabajos más serios que «el Gordo» en esos rubros?

Noticias:
Están los trabajos del INDEC. De hecho, López se maneja con esos números.

Fue el único de los encuestadores que atendió sin vueltas y no pidió que sus palabras fueran disimuladas bajo el disfraz del off the record.

Noticias:
Lo llamamos porque junto a Analogías (de Analía del Franco) y OPSM (de Enrique Zuleta Puceiro) usted tiene contrato con la Jefatura de Gabinete...

López:
¿Y nos vas a escra-char a nosotros tres? Es injusto, si todos trabajan para el Estado, compran encuestas los ministerios, compra la SIDE, compran los gobernadores... además, nadie puede decirme a mí que dibuje una encuesta...

Noticias:
Sí, pero lo llamativo es que ustedes tres son quienes le dan la imagen positiva más alta...
  
De un día para el otro, Analía del Franco pasó a ser la consultora preferida de Fernández. Del Franco es la titular de Analogías, fundada por su esposo, el fallecido Luis Stuhlman. Ella también cobra 585.000 pesos por el contrato anual.

• El dato más conocido de su trabajo climatológico político es la imagen positiva avasallante de Kirchner. En sus encuestas, el santacruceño horadó el techo del ochenta por ciento. Una hazaña. El domingo siguiente al fin de semana en que Gustavo Béliz fue echado por teléfono del gobierno, la mayoría de los diarios publicó encuestas que revelaban el escaso impacto que eso había causado en la imagen presidencial. La de Analogías era la más favorable a las expectativas oficiales. Noticias intentó comunicarse en vano con Del Franco. Siempre estaba en reunión o ya se había ido.

Muchos de sus colegas le critican a Analía del Franco salir a defender la imagen positiva del Presidente desde los diarios más importantes hasta el programa más ignoto de cable. Visto desde el mezquino ángulo de la crisis, medio millón de pesos puede ser un argumento convincente para algunas causas. Además, si el cliente queda satisfecho, es probable que la recomiende para ministerios o gobernadores deseosos de consultoría.

Mediante la Resolución 284/04, la Jefatura de Gabinete también ordenó la contratación directa de los servicios de consultoría de la empresa OPSM, por 540.000 pesos. El titular de OPSM es Enrique Zuleta Puceiro.


• Es curioso cómo puede leerse una encuesta de acuerdo con las necesidades. Formula la pregunta que más les gusta a los presidentes formulada para que haya mayores posibilidades de que sea respondida en positivo, explica en off the record un consultor.

Entre los trucos preferidos por los encuestadores para afilar sus encuestas está el pergeñado por Julio Aurelio. Cuando el entrevistado respondía que veía «regular» al desempeño -supongamos- del Presidente, el encuestador insistía: «¿Pero regular más tirando a bien o regular tirando a mal?». Desde entonces, el famoso «regular» suele tener la fabulosa particularidad de acrecentar la imagen positiva.

• Sería injusto, como dice Artemio López, achacarles esa práctica sólo a tres encuestadores. Por ejemplo, Roberto «Tito» Bacman, con su consultora CEOP le dio 75,7 por ciento de imagen positiva al Presidente. Bacman no figura en los contratos de la Jefatura de Gabinete... pero cobra por la agencia oficial «Télam».

Bacman ya no trabaja en exclusividad para el grupo «Clarín».

Noticias deslizó: «No sé si será por las encuestas, pero acá se le pagó una factura como de 100.000 pesos».

• Contrataciones

Las tres consultoras que trabajan para la Jefatura de Gabinete lo hacen mediante contrataciones directas. Eso no constituiría mala administración pública si la compra de servicios no excediera los setenta y cinco mil pesos. El Decreto 436 del año 2000 ordena que las compras del Estado por más de trescientos mil pesos deberán hacerse por licitación o concursos públicos.

• ¿Por qué OPSM, Consultora Equis y Analogías no tuvieron que presentarse a concurso y licitación si cobrarán más de quinientos mil pesos cada una?

El artículo 25, inciso D, apartado 2, del Decreto 1.023/01 autoriza la contratación directa para compras mayores de $ 75.000 en el caso de «la realización o adquisición de obras científicas, técnicas o artísticas cuya ejecución deba confiarse a empresas, artistas o especialistas que sean los únicos que puedan llevarlas a cabo». Es cierto que algunas encuestas son una pinturita.

Hay quienes le dan menos de cincuenta puntos a Kirchner.

«Es cierto que puede entenderse que quienes cobran van a darle más de lo que tiene, pero también podría ser que quienes quedaron afuera le den menos imagen positiva para 'extorsionarnos' así le damos trabajo.» Puesto así, en una lógica cuasimafiosa, todo puede ser cierto.


Consultora Equis y Analogías trabajan para el gobierno. Lo llamativo es que sea tanta la diferencia (¡hasta 35 puntos!).


• «Ninguno de nosotros somos vírgenes -dice un consultor no contratado por el gobierno-pero hay cosas que no pueden defenderse sin que se te caiga la cara de vergüenza. ¿Lo hacen por dinero?. Tal vez, también puede haber algo de simpatía... pero ¿sabe por qué no quiero que ponga mi nombre? En una de esas todavía me pueden llamar...».

Es natural que un gobierno dependiente en extremo de la opinión pública base su fortaleza en un grupo de encuestadores, en una media docena de medios y en una veintena de periodistas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar