El fracaso de Cambiemos en sus propios términos
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¿Se cumplió al menos una de estas tres promesas? No sólo que ninguna ocurrió sino que incluso podemos afirmar que las tres variables agravaron su situación. La inversión extranjera directa en 2017 fue de 2.361, apenas por encima del promedio de 2.291 entre 2012 y 2015. Las inversiones financieras si bien se multiplicaron, fueron las primeras en irse cuando cambió el contexto internacional y fueron las que desencadenaron la corrida cambiaria. Y finalmente la inflación pasó de ubicarse en en 23,8% para octubre de 2015 (dato IPC CABA) y hoy supera el 30%. Al momento de las elecciones de 2015 el riesgo país se ubicaba en 519, hoy se encuentra en 700.
En resumen, las proyecciones de inflación y el cuadro recesivo revelan indicadores peores a los valores exhibidos en diciembre de 2015. El gobierno ha logrado algo que ningún gobierno neoliberal anterior había hecho: no poder mostrar ni un solo resultado parcial positivo al menos de corto plazo. En el pasado, políticas de este tipo (como la convertibilidad menemista) lograban bajar la inflación aunque lo hacían a costa de empeorar los niveles de empleo y salarios. O eran eficientes para atraer inversión extranjera directa en grandes cantidades, aunque su contrapartida eran las privatizaciones y la destrucción de la industria nacional. Pero el macrismo ha fracasado incluso analizándolo en términos comparativos con otros gobiernos similares. De allí el enojo hasta de los economistas más ortodoxos que se pasean por los programa de televisión.
El fracaso del programa económico de Cambiemos, incluso en sus propios términos, es consecuencia de un mal diseño, de una mala política, mal aplicada y en el contexto global equivocado. Para ver un ejemplo concreto, el manejo de la corrida cambiaria iniciada en mayo sintetiza toda esta práctica errática.
Cuando se desencadena una corrida contra la moneda, un gobierno que no está dispuesto a establecer regulaciones cambiarias ni control de capitales, puede responder con tres medidas principales. Vender dólares para sostener el tipo de cambio, asumiendo el costo de hacer más vulnerable el reservorio del Banco Central. Una segunda opción es subir la tasa de interés para volverla más atractiva que el dólar, a costa de generar un efecto recesivo en la actividad económica. O finalmente puede convalidar la devaluación, asumiendo su inevitable impacto en los precios locales. Como se ve, cada respuesta está asociada a un problema.
Dicho de otro modo, el gobierno podía elegir sacrificar una de sus tres promesas: abundancia de dólares, crecimiento económico o caída de la inflación. ¿Cuál de estas tres políticas hizo Cambiemos? La respuesta evidencia el fracaso económico: todas. El gobierno tomó las tres medidas juntas: perdió reservas, subió la tasa de interés y convalidó la devaluación. ¿Resultado? Los tres problemas a la vez: menos reservas en el Banco Central, recesión de la actividad económica y aumento de la inflación.
Retomando los objetivos del gobierno señalados inicialmente y realizando un balance del diagnóstico, programa económico y resultados esperados, podemos afirmar sin lugar a dudas que incluso en sus propios términos, la política económica de Cambiemos ha resultado un fracaso estrepitoso. En los anales del neoliberalismo, sin dudas la experiencia macrista quedará asociada a los peores equipos de la historia.
* Economista (UBA) - OCEPP.




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