El gobierno anunciará el 25 de mayo por lo menos un "pactito"

Política

Con cautela, Cristina de Kirchner comenzó ayer a desenterrar la aventura de relanzar su gestión el próximo 25 de mayo, en coincidencia con la más emblemática de las fechas patrias. La idea le volvió al cuerpo con el gesto de distensión que anunciaron los ruralistas.

El operativo empezó a gestarseel fin de semana, cuando desde la entidades rurales le deslizaron al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que existía voluntad de no extender la medida de fuerza más allá del miércoles, fecha fijada la semana pasada.

El sigilo reinó hasta el anochecer cuando todavía era una incógnita lo que finalmente anunciarían Luciano Miguens, Mario Llambías, Fernando Gioino y Eduardo Buzzi. « Estos muchachos son impredecibles: hay que esperar», confesó su incertidumbre, a media tarde, una voz oficial.

Era sólo intriga respecto de si la cúpula rural podría solidificar su postura de levantar el paro contra los cruzados, encabezados por Alfredo de Angeli -aunque el gobierno tiene detectado cuatro «focos críticos» más-, que propugnan endurecer la protesta.

  • Relanzamiento

    Sin embargo, pasado el mediodía, en Casa Rosada comenzó a tomar consistencia la intención de retomar el eje discursivo de usar la celebración del 25 de mayo como relanzamiento de la gestión cristinista enancado sobre el anuncio del promocionado «pacto del Bicentenario».

    La apuesta de máxima del gobierno era que ayer se anuncie el levantamiento anticipado del paro, pero con el correr de las horas esa pretensión se desdibujó: a pesar del hermetismo de la cumbre agraria, en Balcarce 50 entreveían que la medida de fuerza no se suspendería.

    De todos modos, anoche seguía en pie la ilusión de poder llegar al 25 de mayo con una especie de minipacto acordado con los sectores de la producción, entre ellos el rural.

    La jugada se sostiene, según explicaron cerca de la Presidente, sobre dos ejes argumentales:

  • Para el domingo, si todo funciona como imagina el gobierno, el paro estará desactivado y se habrá logrado al menos un principio de acuerdo macro con los chacareros. Frente a eso, el anuncio de un «pactito» del Bicentenario serviría para darle solidez a lo rubricado con las cuatro entidades madre del campo y funcionaría como una señal, que suponen consistente, de que el conflicto entre el gobierno y los chacareros está definitivamente superado.   

  • El otro soporte es más integral. Demorar el relanzamiento de la gestión para el 9 de julio implicaría extender el período crítico que atraviesa el gobierno de Cristina de Kirchner y demorar, aunque su efectividad esté en veremos, el intento de un nuevo impulso que posicione a la Presidente en un lugar menos complicado que el actual, que ofrece datos escalofriantes: algunas mediciones ubican su nivel de imagen positiva en 23%, número que no conoció ni siquiera Fernando de la Rúa. Ese objetivo supone una debilidad ostensible: la desesperación de la Casa Rosada por salir de la encerrona agraria y vender ese hecho como un regreso a la normalidad y un nuevo punto de partida para prometer tiempos mejores.

    Esa aventura sufrió, sin embargo, un traspié que podría derrumbar definitivamente la intención de un relanzamiento el domingo próximo desde Salta: ayer, al anunciar que el miércoles levantan el paro, los ruralistas ratificaron su acto en Rosario para el 25 de mayo.

    Un objetivo no confesado de la Casa Rosada era que ese encuentro, que se proyecta masivo, se aborte para que no se interprete como un contraacto al que la Presidente encabezará en el norte del país. Hasta anoche, ese propósito permanecía inalcanzable.

    En las próximas horas, Alberto Fernández hará un último intento para que se levante el acto en el Monumento a la Bandera. En paralelo, buscará algún compromiso de acompañamiento de los dirigentes rurales al acto nacional de Salta. Ambos hechos son, por ahora, improbables.

    Si el jefe de Gabinete no logra, al menos, concretar el segundo ítem, la fantasía del «pactito» del 25 estará definitivamente enterrada.

    Por lo pronto, ya está en marcha el operativo para reunir a unas 60 mil personas en Salta: gobernadores, piqueteros y gremios serán los encargados de aportar la tropa para que el encuentro tenga, como mínimo, el mismo volumen que prometen los ruralistas para su cita en Rosario.
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