2 de abril 2003 - 00:00

El gobierno promete a Kirchner llenar River

Si Néstor Kirchner fuera supersticioso debería haber refrescado un dato de la historia reciente: hoy capitaneará un acto en la cancha de River, el escenario que Eduardo Duhalde usó en 1999 para cerrar, bajo una lluvia torrencial, la campaña de la elección que perdió ante Fernando de la Rúa.

Tendrá, como compensación, un beneficio: cuando al atardecer chequee con la mirada si hay o no vacíos en las tribunas, podrá tantear hasta dónde el duhaldismo lo acompaña en su aventura presidencial, dilema que todavía lo atormenta.

Los delegados del Presidente le prometieron juntar 50 mil seguidores que, en su mayoría, llegarán en micros desde el Gran Buenos Aires. Al punto que sólo esperan «3 o 4 mil personas» del resto de las provincias, según indicó uno de los organizadores duhaldistas.

En 1999, Duhalde -en la previa de la derrota-juntó casi 60 mil militantes. Ahora, la organización es menos pretenciosa: anuncian 50 mil pero saben que, por la disposición del palco y la prohibición de usar el campo, podrán simular el lleno con poco más de 25 mil asistentes.

En rigor, montarán el escenario sobre la tribuna San Martín lo que inhabilitará casi totalmente ese tramo: sólo se usará la platea que se destina a los socios como sector vip para candidatos, dirigentes y funcionarios.

De todos modos, el PJ bonaerense le reprocha al comando Kirchner de fallar en el despliegue mediático. Se quejan que «desaprovecharon» el mitín de la semana pasada en el Hotel Panamericano. «Estábamos todos y parecía que no había nadie» se enojó un asistente.

Ese tropiezo táctico, según preanuncian algunos capitanes duhaldistas,
podría costarle mucho al jefe de campaña kirchnerista, el porteño Alberto Fernández, ejecución que no desagradará al jujeño Eduardo Fellner, coordinador del armado del santacruceño.

Por eso,
Fernández, que conoce la trastienda del manejo de fondos de campaña, suplicó -y le concedieron-un despliegue publicitario inédito para un acto partidario: consiguió fondos para financiar TV, prensa y publicidad callejera para promover el mitín de River.

La colección de visitantes ilustres será la misma que en los últimos días Kirchner ostentó en dos cumbres recientes:
una en la sede porteña del Banco Provincia y otra en el Panamericano la semana pasada: gobernadores, vices, candidatos a serlo y legisladores de toda talla y rango.

Pero, aunque al escenario treparán varios caciques provinciales -esperaban anoche confirmación del formoseño
Gildo Insfrán que faltó las anteriores y de Carlos Rovira, el misionero-sólo hablarán Felipe Solá, Fellner en representación del interior, Daniel Scioli y Kirchner.

Anoche, ante el espejo, el candidato a vicepresidente ensayaba ante sus asesores un discurso de tono profético.
«Seré un vicepresidente distinto, que llevará la marca de la Argentina productiva y grande a todas las góndolas del mundo, como hice con el turismo».

Kirchner
, en tanto, insistirá con el rap anti-Menem que azota al riojano con un juego de palabras: cita la convertibilidad peso-dólar pero aggiornada al desempleo y la pobreza que atribuye al ex presidente. Ese analogía deleita a Hilda «Chiche» Duhalde que aplaudirá desde el palco vip.

Hasta el menemismo dirá presente: enviarán algunos «topos» no para sembrar discordia sino para
chequear la marcha del acto y prevenir errores logísticos de cara a un acto que también en River encabezará riojano para las próximas semanas. Trabajan con seis equipos de TV con cables ocultos para registrar detalles de actos.

También, para calmar a la tropa que aportarán los coroneles del conurbano -alguno dolido por un revés en la interna mezquinó su presencia-,
el escenario será ocupado por un grupo de «música popular» que ayer la organización mantuvo en reserva como si fuera la receta de la victoria.

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