17 de julio 2008 - 00:00

El kirchnerismo, exprimido por reclamos Saadi y Rached

El agua y el aceite dentrodel peronismo: CarlosMenem, opositor encendidodel gobierno, juntoal correntino FabiánRíos, kirchnerista quepreside la Comisión dePresupuesto y Haciendadel Senado. Ocupanbancas contiguas.
El agua y el aceite dentro del peronismo: Carlos Menem, opositor encendido del gobierno, junto al correntino Fabián Ríos, kirchnerista que preside la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Ocupan bancas contiguas.
El gobierno de Cristina de Kirchner debió apelar ayer al auxilio de un peronista disidente y un radical para lograr ratificar su proyecto sobre retenciones móviles en el Senado. El catamarqueño Ramón Saadi y el santiagueño Emilio Rached aportaron los votos clave que negoció frenéticamente el oficialismo, desde lo más alto del poder, para cerrar el capítulo legislativo sobre la Resolución 125.

Ramón Saadi llegó al recinto cerca de las 11.30, casi una hora después del inicio del debate, con una sonrisa en su rostro. Camino a su banca, y ante la pregunta de este diario, no quiso revelar el sentido de su voto. «¿Pero entonces ya está, Saadi?». Sonriente, y en apariencia relajado, contestó «Sí, ya está» y se refugió en la Cámara alta.

Saadi representaba para el matrimonio presidencial, al menos hasta la sequía de votos oficialistas en el Senado, lo peor del más rancio peronismo. Néstor Kirchner, desde la presidencia del PJ, dio cátedra sobre la imperiosa necesidad de renovar el partido de esos caudillos presuntamente traicioneros para mantener a salvo la gestión de su esposa. Pero ayer la amnistía y el punto final peronista se impuso en el Senado.

Desde el PJ de Catamarca, supervisado por Luis Barrionuevo, aseguraban que el martes pasado Alicia Saadi, hermana del senador, se había reunido en persona con Cristina de Kirchner para sellar la candidatura y reelección de Ramón Saadi a senador en 2009 y el de su esposa Pilar Kent como diputada local.

El gestor del acuerdo fue Armando «Bombón» Mercado, ex cuñado de Kirchner (sigue casado con Alicia Kirchner, pero no conviven), y operador clave para la victoria del oficialismo en el Senado. Entre las medidas que concretarían la reconciliación del clan Kirchner con los Saadi figura también la intervención del PJ catamarqueño, actualmente controlado por el barrionuevista Dalmacio Mera Figueroa, primo del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. Y además, Alicia Saadi obtuvo una promesa de designación, vía decreto, al frente de uno de los directorios vacantes del Banco de la Nación.

Desde el entorno de Saadi circulaba otra versión, también tentadora para el senador por Catamarca y que revela la debilidad del oficialismo en el recinto e importancia que la Casa Rosada asignó al voto del ex gobernador provincial. De acuerdo con este relato, a Saadi le prometieron desembarcar, también a través de su hermana Alicia, en el directorio de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), una empresa interestatal comandada por la Nación, la provincia de Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán.

Tal vez haya sido esa multiplicidad de ofertas la que llevó a Saadi a hundirse en la duda y a dejar ayer su banca cerca de las 18.30 para retirarse a pensar fuera del recinto. YMAD está controlada por un director tucumano, Rodolfo Campero, dos por Catamarca, Carlos Bustamante y Hernán Colombo -designados por el gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral- y uno por el Estado, Manuel Benítez, nombrado por el Poder Ejecutivo Nacional. Este cargo es el que podría recaer en los Saadi a partir de las críticas de Benítez a la política de retenciones móviles del kirchnerismo.

YMAD constituyó una unión transitoria de empresas (UTE) con Minera Alumbrera, por la cual percibe 20% de las utilidades generadas por Bajo la Alumbrera, que produce anualmente alrededor de 180.000 toneladas de cobre y unas 630.000 onzas de oro. Sólo en 2007, la empresa aportó ingresos a la economía nacional por un total de $ 3.109 millones y exporta a China, India, Japón, Corea, Alemania, Bulgaria, España, Finlandia, Brasil y Canadá.

  • Componente político

    Distinto fue el caso del radical kirchnerista Emilio Rached, quien recién llegó al Senado pasadas las 16.30, con apenas unas seis horas de retraso del inicio de la sesión. «Está en zona, si hace falta se sienta en la banca y vota», fue la versión que el radicalismo del gobernador por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, dejó circular ayer en el Congreso.

    Más allá de las obras prometidas para Santiago del Estero, el voto de Rached tiene un componente más político que económico. Frente al destierro de Julio Cobos de la Concertación Plural, el santiagueño Zamora aspira, junto al rionegrino Miguel Saiz, a convertirse en el nuevo jefe de la UCR leal a la Casa Rosada.

    El martes, Zamora envió una adhesión al acto que encabezó Kirchner de espaldas al Congreso y en defensa de la democracia. Pero la mayor muestra de lealtad fue en el debate de las retenciones móviles en la Cámara baja, donde el Frente Cívico de Santiago aportó los votos decisivos -y que el kirchnerismo no pudo cosechar dentro del peronismo- para aprobar el proyecto enviado por la Presidente.

    Ayer, unos 40 efectivos, entre policías y gendarmes, custodiaban la casa del senador Rached en el sur santiagueño, cerca del límite con Santa Fe. Allí, la madre del legislador tiene un negocio de ramos generales desde donde despidió a su hijo antes de viajar a Buenos Aires pidiéndole al borde de las lágrimas que no se olvide del campo.
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