7 de enero 2004 - 00:00

El kirchnerismo lanza nuevo desafío a Duhalde

Con Cristina Fernández de Kirchner de descanso en las playas bonaerenses- permanecerá esta semana en Chapadmalal-, los kirchneristas químicamente puros disfrutan los beneficios de haber provocado al duhaldismo instalando a la primera dama como eventual candidata en la provincia de Buenos Aires. En silencio, suman adhesiones para desafiar a Eduardo Duhalde y los suyos, mientras preparan el lanzamiento en un par de meses del frente kirchnerista, con el Presidente como único orador.

El kirchnerismo lanza nuevo desafío a Duhalde
Experto en los ademanes de la política bonaerense -que aprendió luego de ser casi 10 años funcionario en Florencio Varela-, por estas horas Carlos Kunkel se regodea en silencio del éxito de la estrategia de anotar a Cristina Fernández de Kirchner como candidata todoterreno en Buenos Aires.

Desde que, con un desliz fingido, empujó a la senadora al ring de cacht del duhaldismo, «el Flaco» Kunkel, a través del Grupo Michelángelo (GM) -la usina política que creó para colectar respaldos para Kirchner-, potenció la cosecha de adhesiones y acercamientos.

Obviamente, los GM se cuidan de ostentar las bondades y los beneficios que implicó para ellos el «Ensayo Cristina 2005/07» que Kunkel dejó como regalo de Navidad para el matrimonio Duhalde. Pero hasta el enojo duhaldista fue facturado en el haber por re-velar una debilidad de los bonaerenses.

«Ahora las expectativas son mayores, las adhesiones son mayores»
, confesó, cuidadoso, Juan Carlos Dante Gullo, uno de los coroneles kirchneristas que, junto a Rodolfo Ojea Quintana -mano derecha de Kunkel-, montan encuentros para expandir el GM.

-¿Pero el debate que se generó por la candidatura de Cristina fue negativo o positivo?

-No sé si negativo o positivo; fue enriquecedor
-dijo Gullo, que, en paralelo, insistió con la teoría de que la promocionada postulación de la senadora fue, apenas, un comentario. «Nada oficial, nada formal.»

Como cautelosos en el análisis, son moderados a la hora del festejo. En definitiva, en un premeditado gesto de generosidad, Kirchner aceptó que el ex presidente lo visite y desprecie en público, y en la propia Casa Rosada, la eventual postulación de la prime-ra dama.

De todos modos, para los kirchneristas, el objetivo se cumplió: promover al Grupo Michelángelo -que surgió acotado y sin estridencias c omo antítesis del duhaldismo clásico; una oficina para atender a los que reniegan del jefe mayor bonaerense.

• Soy Cristina

De descanso en Chapadmalal, aclimatándose a las playas bonaerenses, la senadora permanece, al menos oficialmente, ajena al revuelo. Lo observa, y sostienen quienes la frecuentan que no le dio demasiada importancia. Podría decirse que asumió el «incidente Kunkel» con calma vaticana.

Igualmente, en poco tiempo más se apilarán dos hechos que otra vez ubicarán a la primera dama/primera ciudadana, en el centro de la escena:

Se espera para marzo de este año
la inauguración de los primeros locales en el conurbano profundo con el logo Cristina 2005. Los GM dicen que no tienen registrado ese fenómeno, pero no descartan que surjan otros bajo el sello Frente para la Victoria, el espacio kirchnerista por excelencia.

El 11 de marzo, posiblemente, en el Luna Park, se lanzará oficialmente ese frente, se presume que con la presencia de Kirchner como invitado estelar y único orador del actoplenario.
También habrá un lugar en el escenario para la primera dama.

Hasta tanto, el
kirchnerismo químicamente puro seguirá de recorrida. Todavía se está definiendo la agenda de giras para 2004, pero se presume que hacia fin de enero volverán las cumbres y minicumbres locales y regionales organizadas por los Michelángelos.

Cerraron el año con una cita en Pergamino, donde manda la jefatura municipal que está en manos del ex radical
«Cachi» Gutiérrez, que logró su reelección como independiente, sumando incluso apoyos del PJ.

En ese encuentro de despedida de 2003, los GM amontonaron peronistas fieles a Duhalde y remisos al ex presidente, además de gremios, «organizaciones sociales» (rubro que permite múltiples interpretaciones) y dirigentes «de izquierda». Una auténtica postal de la transversalidad K.

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